• 2020-11-29
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¿Y las cuentas para cuándo?

El secretismo sobre la situación financiera de la Universidad Externado de Colombia solo genera dudas y fomenta la especulación y la desconfianza.

Por: Jorge Fernando Perdomo.
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia.

Desde el comienzo de nuestros intentos por democratizar e institucionalizar la Universidad Externado de Colombia hemos venido haciendo en EL RADICAL referencia a la necesidad de que la situación financiera de la universidad sea clara, transparente y sobre todo que se conozca sin ningún misterio. Ha sido, sin embargo, la misma administración la que ha venido poniendo palos en la rueda, incluso a los mismos miembros del consejo directivo, quienes han tenido incluso que pedirlas insistentemente en muchas ocasiones.

Por ejemplo, conozco que por lo menos dos de los miembros del anterior consejo manifestaron su inconformidad con la forma en que las cuentas eran presentadas (dos diapositivas con resúmenes de estados financieros simplificados y ya) y solicitaron ver más, soportes, detalles de los egresos, etc., ante lo cual y después de varias negativas les “concedieron” tres horas para que revisaran una cantidad enorme de cajas en una mesa en el quinto piso del bloque A, advirtiéndoles que no podían llevárselas a la casa o sacar fotocopias.

De ese poco tiempo salieron algunos detalles, como que, por ejemplo, existen unos pocos profesores que tienen salarios muy superiores a los de los demás, entre otras perlas. Si eso les sucedió a miembros del consejo que tienen el derecho a conocerlas, es más, frente a quienes la administración tiene el deber funcional de exhibir, imagínense lo que se nos ha dicho cuando hemos preguntado expresamente por ellas.

Jorge Fernando Perdomo, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

La pregunta que entonces surge necesariamente es ¿por qué tanto secretismo o misterio con las cuentas? Sabiéndose como se sabe, que la universidad tiene un enorme patrimonio de respaldo representado en acciones en un importante grupo económico colombiano, producto de la genial labor visionaria del maestro Fernando Hinestrosa, no me parece impertinente indagar sobre ello, sobre todo teniendo en cuenta que la institución es una fundación de todos, si así como lo oyen, de todos y no de una familia, aunque en empresas del mencionado grupo aparezcan como directivos miembros de la familia Hinestrosa y entonces se pudiera llegar a pensar otra cosa.

Es bien sabido, además, que el Externado contrata y contrata bienes y servicios, seguramente todos muy necesarios como softwares que, intuimos, funcionan perfectamente (avante, perdón, avanti con la tecnología); construye y construye modernos e imponentes edificios con mucho mármol (sobre todo en los baños), que emergen de los majestuosos cerros bogotanos, ah y que terminan costando más de lo inicialmente planeado, quizás por el cambio abrupto de constructora; que adquiere y adquiere bienes inmuebles, en principio, para uso universitario aunque no se sepa muy bien a nombre de quien están, si de una empresa, de una fiducia, de un fondo o dentro de un modelo de administración especial, pues eso tampoco se informa.

En tiempos del maestro Fernando Hinestrosa, igualmente se nos ha contado, la universidad tenía unas reservas, un superávit anual promedio de 10.000 millones de pesos, el cual se habría ido aumentando rápidamente hasta llegar a diez veces ese valor. Al empezar la “gestión” del rector Henao, se habría dispuesto de esas reservas o de parte de ellas, seguramente con muy buenas intenciones, incluso se habría dicho que para donarle un parque al distrito o algo parecido, para hacer una sede deportiva nueva, un gimnasio, una sede de egresados en la calle 94 y otras cositas más, todas perfectamente comprobables hoy, suponemos. En todo caso, y esto es lo importante en materia financiera, las reservas hoy, al parecer, ya no existen, pues salieron del patrimonio de la universidad.

Otro tanto se nos informa de un déficit operacional anual, por ejemplo, en 2018 de aproximadamente 30.000 millones de pesos y que al parecer ha venido aumentando (o empeorando) en los últimos dos años. La explicación que la administración de la universidad habría dado sería que algunos becarios en el exterior llegaron de nuevo al país y que entonces ha tenido que pagar salarios que no estaban programados. Estoy seguro, esa es la única y real razón del déficit y además me alegro y halago que la universidad se porte tan bien con los nuevos colegas; en todo caso una pregunta me surge: ¿es que no se había contado con que ellos iban llegar, no estaba eso planeado? Pero dejemos ahí, no sigamos tan indiscretos e impertinentes.

Tarea titánica en materia financiera tienen los nuevos miembros del consejo directivo. Espero que ellos sí puedan preguntar e indagar, que a ellos se les muestre la realidad financiera de la universidad y que puedan contribuir a resolver los problemas que, al parecer, dejará la administración actual del Externado.

Adenda. Es posible que algunos de los comentarios o cifras dados en esta columna sean imprecisos. Desafortunadamente no se ha tenido acceso de primera mano a ellos y cuando hemos consultado con nuestras fuentes o con exmiembros del consejo directivo, ellos tampoco tienen conocimiento. Además, cuando buscamos por internet las universidades que han publicado sus estados financieros, aparecen las universidades Nacional, de los Andes y Javeriana entre otras; obviamente el Externado no aparece.

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