• 2022-06-28
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Una señora abogada

Camille Vásquez, quien defendió al actor Johnny Depp en el resonado juicio contra su ex esposa Amber Heard, condujo el proceso con habilidad impresionante, convirtiéndose en un caso de éxito y de estudio para los profesores y estudiantes de Derecho Probatorio.

El ejemplo que le ha dado al mundo Camille Vásquez es realmente extraordinario. Y lo es no solo en su condición de mujer, sino además ya como reputada abogada litigante en las grandes ligas porque a sus tiernos 37 años de vida ha conseguido la credibilidad en el difícil trabajo de representar intereses ajenos.

El mundo entero presenció el sonado juicio promovido por el actor americano Johnny Depp contra su ex esposa Amber Heard, en el que reclamó una cuantiosa indemnización por 100 millones de dólares por haber sido víctima de difamación. La excompañera del actor en un artículo periodístico soltó la especie de que había sido agredida, lo que significó un terremoto a la imagen, buen nombre y derechos laborales del cónyuge.

Depp no se hizo representar por un abogado curtido mayor de 60 años, como se suponía que lo haría, pues todo hacía suponer que él tenía que saber que su demanda iba a tener audiencia y cubrimiento mediático universal, como en efecto los tuvo.

El actor hizo una escogencia inteligente empezando por presentarse con una mujer como su abogada, para que enfrentara a su ex cónyuge. Esta designación de entrada le permitió a Depp arrancar bien, porque tenía que vencer la predisposición de que era un agresor de mujeres y un misógino, que es el primer muro que debe derrumbar quien es acusado por su ex pareja de maltrato o violencia intrafamiliar, y lo consiguió con la sola presencia de Camille. Ya nadie pudo sindicar a Depp de odiar a las mujeres, cuando encomendó a su defensa precisamente a una joven abogada que además encantó a quienes la vieron.

En efecto, Camille con habilidad impresionante condujo los interrogatorios que formuló contra los muchos testigos que se presentaron a declarar. Los profesores y estudiantes de Derecho Probatorio tienen ahora una oportunidad magnífica de aproximarse a una experiencia maravillosa a partir del estudio y análisis de los videos de este histórico juicio. Este ejercicio práctico puede resultarles más útiles a los alumnos que intoxicarse de teorías sobre la prueba e intentar aprender técnicas del testimonio sin plantearle un cuestionario a nadie.

Camille dejó en claro que un buen interrogador realmente consigue la excelencia cuando conoce a profundidad los hechos sobre los cuales interrogará y también el perfil del declarante. Ese fue el éxito de la abogada americana pero cuyo padre es colombiano. No hubo tema en el que se le viera vacilante o improvisando, ni testigo del que no tuviera absoluta claridad quién era, qué sabía y cómo podía hacerlo decir lo que procesalmente quería que lo oyeran los jurados. Por eso al terminar cada audiencia Camille se hizo notoria, imprescindible, respetable y temible.

Pero Camille triunfó, no solo en los estrados, sino que convenció al planeta entero. Reventó las redes sociales y hoy es una heroína que apenas se asoma en la vida pues es menor de cuarenta años. Acabó con el mito de que solamente los profesionales del Derecho en edad de jubilación pueden destrozar a sus contrapartes en los juicios y convencer a los jueces.

Las mujeres estudiantes y abogadas colombianas no son inferiores a Camille. Aquí las hay tan aguerridas e inteligentes como la americana. No hay tal que el oficio de litigar en el emocionante proceso oral sea hoy exclusivamente masculino, como sucedía hasta apenas hace unos años.  El mundo ha cambiado, por fortuna, y hoy vivimos escenarios de los que se apropiaron las mujeres con talento, carácter, habilidad y mucha responsabilidad.

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