• 2022-06-30
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Sobrevivientes

Estudiantes y profesores hemos sobrevivido a la pandemia; sin embargo, preocupan los resultados nada halagüeños que arrojan las mediciones de diferentes índoles que se hacen a la Facultad de Derecho. Por primera vez en la historia esta centenaria y reputadísima unidad académica no está en los puestos de comando.

Por: Ramiro Bejarano.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Estudiantes y profesores hemos sobrevivido a este durísimo período de la pandemia, que no solo marcó la necesidad de trabajar virtualmente, sino que fue testigo del cambio de administración en la Universidad, al menos en lo que tiene que ver con el nuevo rector.

Tal vez el más sorprendente hallazgo de estos tiempos inciertos fue asistir a las mediciones de diferente índole que no arrojaron resultados halagüeños para la Facultad de Derecho. Son muchos los exalumnos que, con razón, están dolidos de leer esas noticias, y son reiterados sus llamados y reclamos indagando por lo que está pasando. No son los únicos, también en los pasillos de la Universidad hay zozobra, porque por primera vez en la historia nuestra centenaria y reputadísima Facultad no está en los puestos de comando.

La planta docente de la Facultad sigue estando en las mismas manos que hicieron posible el reconocimiento nacional e internacional de antaño. Si eso sigue siendo así, es urgente detectar cuál es el detonante de esta penosa situación que nos impone acuartelamiento de primer grado a quienes tenemos la responsabilidad de responder por la excelencia académica y el buen nombre de la Universidad.

Ramiro Bejarano, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Si nuestros estudiantes que han rendido pruebas han tenido malos resultados en esas evaluaciones, a no dudarlo no son ellos los únicos responsables. Hay algo allí estructural que amerita revisión urgente. En mi opinión, el sistema de evaluación impuesto a la brava y violando el principio de la libertad de cátedra, según el cual los exámenes finales no comprenden una rendición de todas las materias sino apenas de lo visto en clase desde el último parcial, constituye un elemento extraño y desconocido que puede explicar lo que está aconteciendo. Por fortuna, a partir del próximo semestre será restablecida la presencialidad y muchos esperamos que sea abolida esa odiosa y arbitraria regla de obligar al profesor a indagar como examen final lo que le parece a una decana que jamás ha sido profesora en pregrado.

Pero hay más. Es necesario precisar si las mediciones que se hacen de las facultades de Derecho se realizan de manera igual para todas, o si, como algunos lo reclaman, se están convocando cuidadosamente para que universidades de reconocido prestigio como la nuestra tengan mal suceso, sin importar que se perpetren atropellos. A la Universidad le ha llegado la hora de participar activamente en el diseño de la estructura y metodología de estas mediciones, para asegurarse de que nuestra población estudiantil está asistiendo a comprobaciones objetivas.

La rebeldía del Externado que nos ha identificado por 135 años tiene que traducirse, además, en el respeto por la autonomía universitaria, la cual, en mi criterio, en los últimos tiempos está siendo conculcada. Por ejemplo, la Universidad ha tenido que ocuparse del diseño de un costoso programa diseñado por el Ministerio de Educación para que puedan ofrecerse especializaciones y maestrías, al extremo de que el Gobierno inclusive se siente asistido del poder supremo de intervenir en la delimitación de contenidos académicos. Me pregunto ¿Por qué el Externado no ha asumido con fuerza el liderazgo de formular demandas contencioso administrativas cuestionando la legalidad de las decisiones de un Ministerio que como el de Educación cada vez más se comporta como si fuera rector de los centros universitarios y no como un servidor estatal independiente?

La consecuencia de esa pasividad sorprendente ha sido funesta. Mientras la Universidad está ahora invirtiendo cuantiosos recursos para cumplir las exigencias de un decreto recientemente expedido, nada fáciles de atender, no ha habido espacio ni vocación para ocuparse del preocupante resultado de las mediciones adversas a nuestra Facultad de Derecho, que nos tiene desvelados a muchos, incluyendo a nuestros fieles y abnegados egresados que siguen de corazón todo lo que acontece en su adorada alma mater.

El próximo año no solo volveremos a la presencialidad, sino que además el propósito debe dirigirse a no dejarse imponer de ningún Gobierno la agenda académica y a que se respete la autonomía universitaria, sino también a enfrentar el reto de ocupar los puestos de honor que con tanto esfuerzo construyeron las pasadas generaciones conquistaron para gloria del Externado.

3 opiniones en “Sobrevivientes

  1. Para bejarano el problema académico del externado se agota en como hacer el examen final de derecho. No es sorprendente. Es como si a un experto en epistemología se le preguntara por alguna norma de derecho procesal. Probablemente contestaría con la misma simpleza -pero con menos arrigancia- con la que contesta bejarano. Sería plausible que después de 135 años el externado se interesara en averiguar responsablemente COMO APRENDER DERECHO!

  2. Dr. Bejarano: entendemos y valoramos su compromiso con Derecho. Pero es también momento que EL RADICAL se pronuncie sobre otros temas espinosos en materia de decantaras. En FIGRI, por ejemplo, designan como Decano, si, a quien obtiene mas del 50% en primera preferencia en la encuesta profesoral, pero quien resultaba siendo el supervisor directo de al menos la mitad de los encuestados; y quien además era la cabeza del déficit de la Facultad: el CIPE. Hubo en esa elección mangualas políticas, una candidata con abierto conflicto de interés casi amenazó con tutelar porque le violaban su derecho al trabajo al no dejarle postularse a la decanatura. Se disfrazó una elección cerrada entre dos personas como si fuera abierta donde los candidatos externos, egresados de nuestra casa de estudios, apenas tuvieron chance en dos debates y en un calendario apresurado la oportunidad de medio exponer programas. Fue una pantomima. Y la calidad en FIGRI sigue tan de caída como en Derecho. Las facultades con más relieve que dejó Fernando Hinestrosa, están cayendo por un precipicio. No hay renovación. No hay variedad. No hay conexión con el mundo real, que responda a los retos pospandemia.

    1. Gracias Valentina por su nota. por favor me interesa hablar con usted. le ruegopor favor llamar a mi oficina 3123170. Gracias

      Ramiro Bejarano

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