• 2020-09-20
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Postura frente a un comunicado

Dura respuesta de Ramiro Bejarano Guzmán a un texto atroz y mal redactado por Gerardo Barbosa, Luis Fernando López, Adriana Zapata, Edgar Cortés, Marta Hinestrosa y Gonzalo Ramírez, por orden de Juan Carlos Henao.

Por: Ramiro Bejarano.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

No sorprende que un grupo de profesores cercanos al Rector Henao, a la secretaría General, Marta Hinestrosa, y a la Decana de la Facultad de Derecho, Adriana Zapata, algunos de ellos beneficiarios inclusive de los favores rectorales, hayan promovido un comunicado con el doble propósito de que no se conozca la lacerante verdad de lo que está pasando en el Externado de Colombia y agredirnos a quienes hemos asumido la tarea de no guardar silencio frente a las irregularidades y arbitrariedades, en particular al suscrito, por criticar desde mi columna en El Espectador y en mi cuenta de Twitter este estado de cosas indebidas en las que Juan Carlos Henao y su caótica administración han sumido a la Universidad. ¡Los creo capaces de eso y de cosas peores!  

Lo que sorprende y escandaliza es que los suscribientes de ese insólito comunicado no se hayan preocupado de reclamar de la Universidad transparencia, o exigirle a su Rector que rinda cuentas efectivas cosa que no ha hecho, que permita una auditoria franca, que de cuenta de por qué se otorgan becas para premiar jubilaciones y una que otra para favorecer malos estudiantes que reprobaron años durante su paso por la facultad.  

Tampoco les preocupó a los firmantes del comunicado preguntar por qué el régimen salarial de la Secretaria General sigue siendo el de acumular cesantías e intereses sobre la misma, cuando el resto de funcionarios están en un régimen de salario integral, o por qué hay miembros del Consejo Directivo sin carga académica ni administrativa que reciben jugosos sueldos por aplaudir la administración. Y hay muchas otras cosas que el comunicado de marras disimuló con su cómplice silencio. 

Ramiro Bejarano, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Lo único que les preocupó a los promotores de este lánguido y vergonzoso comunicado fue exigir silencio para que nadie pueda indagar nada, para que todo quede oculto bajo el inmoral argumento de que si todo se sabe la verdad no favorecerá el Externado. Es mejor que todo permanezca en la penumbra de una creciente corruptela. ¡Vivir para ver! 

Menos sorprende que ese comunicado haya sido suscrito inclusive por varias personas que ni siquiera son actualmente profesores del Externado. De lo que se trataba era parecer que había sido masivo el respaldo, cuando es obvio que, en un universo de más de 1.000 profesores, ni con todo el poder del que abusan los promotores del comunicado, pudieron recoger al menos una tercera parte de los docentes. 

De quienes suscribieron el comunicado he de decir que el 70 por ciento de las firmas corresponden a personas que no tuve el gusto de conocer o tratar y que lamento que sin haberlos conocido y sin que me hubieran tratado hubieran preferido apoyar ese escrito. El otro 20 por ciento de suscribientes comprende un universo de personas que, si bien conozco tangencialmente, no he tenido trato con ellos ni he sostenido relación de amistad. Y del 10% restante de quienes avalaron tal comunicado, que creí que jamás suscribirían un escrito en mi contra, como no lo hubiere hecho yo contra ninguno de ellos, les reconozco su derecho a no querer seguir siendo mis amigos y convertirse en enemigos, a lo cual por supuesto adhiero sin dolor y sin arrepentimiento 

Con este exiguo número de personas es evidente que me equivoqué al creer que me consideraban su amigo; lo de ahora me ha enseñado que en lo que me resta de vida tal yerro no volverá a repetirse con ninguno de tales malquerientes secretos que antes me abrazaban. 

La lucha sigue en actitud enhiesta, sin claudicaciones y sin complicidades impublicables, no importa lo que tengamos que padecer quienes seguimos creyendo en la fuerza de la verdad y la decencia.

2 opiniones en “Postura frente a un comunicado

  1. Dr. Bejarano, espero que se encuentre bien, soy Externadista como usted, alumno suyo y, conocedor de su rectitud y honestidad no solo como profesor sino como profesional, como litigante y columnista, desconozco las razones por las cuales, usted con seguro acierto, pone en tela de juicio la administración del externado, su junta directiva y al señor rector, Dr. Juan Carlos Henao, y, a pesar de ello ( el desconocimiento de las razones ), creo en su versión, por cuanto usted, ha sido y será, estoy seguro, un crítico con razones bastante profundas y serias de las causas que profesa.
    Usted, que ha sido muy valiente al enfrentar gobiernos autoritarios, con personas que no respetan los derechos de los demás ni sus creencias, que ha sido un defensor a ultranza de la paz en nuestro país, es una persona para admirar y tener en cuenta a la hora de sus comentarios y discusiones que aportan.
    Seguramente, estaré en desacuerdo con algunas de su intervenciones y postulados, pero no por ello, lo desconozco, por eso, si en el Externado, donde aprendimos a convivir, a respetar las ideas contrarias y confrontar al que obra mal, se está siguiendo el camino equivocado, hay que seguir en la tarea y en la lucha indeclinable de contar lo que en ahí acontece, no desfallezca.

    jimmy cañon charry

  2. Dr. Bejarano: Eso que usted denuncia debería extrañar a quienes conforman la gran Universidad Externado de Colombia, pero no parece extrañar a muchos, por lo menos públicamente, porque la corrupción (que opera en lo privado y no sólo en lo público) se instaló en el país muy “democráticamente”, por decirlo de alguna menara, es decir, carcomiendo la conciencia de la mayoría, gracias a lo cual se pavonea tranquilamente porque el antídoto que inocula en esa “democratización” es lo que llamamos IMPUNIDAD. Desde el funcionario de bajo rango que se roba diez “minuticos” en su llegada tarde, los acosos que soportan abnegadamente los que así pagan por otras faltas que les fueron perdonadas (pero no olvidadas) por algún pequeño poderoso, etc., etc., etc. Hasta que finalmente perdemos nuestra capacidad de extrañamiento y simplemente sonreímos en silencia, sin extrañamiento cuando observamos las travesuras morales de nuestros gobernantes. Es necesario que aprendamos el arte de extrañarnos, extrañarnos de que el mismo jefe esté flirteando todos los días todo el día a la misma funcionaria, de que los premios se los ganen los mismos, de que tengamos que hacer regalos fuera de nuestro alcance a los jefes, de que los niños no hagan tareas y finalmente pasen el año, etc. Hay que aprender nuevamente a extrañarse y aprender a que ese extrañamiento sea la única forma posible de censura.

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