• 2020-11-29
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Por un propósito común

El nuevo consejo directivo, dentro de los varios, tiene el encargo de institucionalizar a la universidad bajo los principios de la transparencia y la democracia. Su éxito depende de la independencia y responsabilidad con que asuma el encargo.

Por: Saúl Sotomonte.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

El no haber tenido un proyecto de universidad, sino la entrega del poder administrativo, académico y patrimonial de la misma a personas sin formación para atender cualquiera de esos frentes, la ha sumido en una profunda crisis que se nota en todos los órdenes, dando lugar a su vez a una crisis de confianza y de credibilidad por parte de la comunidad externadista, en la que se vive una desarticulada y silenciosa división. Situación agravada por la falta de liderazgo, de un propósito común y de un verdadero paradigma. En lugar de cambiar el manejo personalizado de la administración anterior, no obstante, los buenos resultados, lo que se hizo fue desarticularlo sin el más mínimo cuidado y en su lugar se fue creando un escenario de amigos que justificaran el proceder y de no amigos para responsabilizarlos de la crisis que ya empezaba, adornado todo con deshilvanados discursos sobre la democracia y la transparencia.

En medio de esa situación se logró la renovación profesoral en el consejo directivo, de cuyos elegidos se espera todo ya que ésta es una histórica oportunidad en donde se debe definir si lo que debe prevalecer es el interés de un grupo sin título alguno o el de la institución Fundación Universidad Externado de Colombia, la que por su propia naturaleza no tiene propietarios sino beneficiarios, y éstos son sus estudiantes. Por eso señores directivos: su compromiso es con la institución no con las personas y por ello mismo con o sin reformas estatutarias, no pueden colaborar con el continuismo personalizado, con la desinformación imperante, la falta de transparencia y de democracia.

Saúl Sotomonte, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Se esperaba que con el cambio de representación profesoral el manejo se modificaría, pero no; fue todo lo contrario: no dan a conocer el proyecto de acta de la última reunión del consejo anterior, para su discusión y aprobación, quitándole así legitimidad a decisiones anteriores. Se quiere desconocer el histórico derecho de los suplentes de los estudiantes a asistir a las reuniones, cuyo aporte ha sido ejemplar. Le entregan a los nuevos, parte del resultado de la frustrada auditoría, afirmando que no se pudo más por fallas en el cuestionario planteado, sin informarles que ellos conocían de antemano de tales falencias que les fueron comunicadas oportunamente por los auditores. Tampoco les manifestaron que no habían tenido la diligencia en solicitarle al consejo directivo el cambio del cuestionario y así haber logrado el resultado esperado. De todas maneras, lo que se encontró quisieron ocultarlo y en ese momento, el rector manifestó que asumía su responsabilidad respecto de dos hallazgos reportados y que si se quería una nueva auditoría estaría de acuerdo.  Dicha auditoria se solicitó posteriormente en varias oportunidades sin éxito. Inclusive, en la última reunión del anterior consejo se presentó la solicitud, de la que aun esperamos el acta. La auditoría solicitada no requiere aprobación del consejo y menos del rector, ya que ellos harían parte de los auditados.

 

Con el ánimo de construir debe facilitarse la comunicación entre los antiguos y los nuevos miembros del consejo directivo, pero no se ha facilitado ni siquiera un encuentro de manera protocolaria, siendo que es deber de los antiguos hacer entrega de su gestión con la información requerida. Con varios de ellos ni siquiera nos conocemos personalmente. Ya se está en los preparativos para la elección del nuevo rector, lo que exige mayor transparencia, por lo que le pedimos al nuevo consejo directivo acertar en su designación. Que sea una respetable personalidad, que no solamente sea un reconocido académico, que conozca la universidad integralmente; sino que con su comportamiento pasado y presente sea un buen ejemplo para nuestra juventud. La crisis es de tal magnitud que este cambio de rector se da en una coyuntura histórica para recuperar la grandeza institucional propósito común, uniendo a la comunidad externadista liderada por el consejo directivo. Razón por la que esperamos que toda iniciativa deba ser divulgada y consensuada. No se pueden dejar llevar por el anuncio de grandes reformas. Lo que no se quiso hacer en más de ocho años, no se puede conseguir en menos de seis meses. Debemos responderle a la Institución y a las futuras generaciones.

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