• 2020-07-07
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No te lo puedo creer

Las cosas que ocurren en los centenarios salones de la Universidad Externado, que fuera referente entre las Instituciones de Educación Superior del país por su liberalismo y talante democrático, son increíbles e impensables.

Por: Juan Pablo Estrada.
Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Nuestro premio nobel de literatura, indagado por su Macondo, sentenció que en Colombia lo verdadero no siempre es verosímil. La sentencia le cae como anillo al dedo al Externado de Juan Carlos Henao. Las cosas que ocurren en los centenarios salones de la que fuera referente entre las universidades por su liberalismo y talante democrático, son de no te lo puedo creer.

El Consejo Directivo, elegido en 1998, lleva más de 22 años en funciones, cuando su periodo es de 2 años. Solo ha habido renovación para excluir las voces de Representantes de los Estudiantes que no le resultan cómodas al régimen. ¿Con qué autoridad nuestros maestros enseñan constitucional colombiano? Ni las juntas militares duraron tanto y solo los Castro y el chavismo han tenido el poder por periodos superiores.

El Consejo tiene miembros principales y suplentes. Los últimos están llamados a reemplazar los primeros en sus ausencias temporales y absolutas. Andrés González, externadista con una hoja de vida ejemplar que le ha dado brillo a nuestra Universidad, fue elegido principal en 1998 y no ha renunciado. Durante su desempeño en distintos cargos públicos, algunos de elección popular, ha ejercido su suplente en el Consejo. Regresó al país y el Rector, de la mano de la Dra. Martha Hinestrosa, decidió no citarlo a las reuniones y aplicarle un “abandono del cargo” para dejar a su dócil suplente ejerciendo. Y, para respaldar tamaño abuso, se amparan en un concepto de un profesor del Externado rendido a posteriori. ¿Cómo hacen nuestros docentes para enseñar a sus estudiantes las normas aplicables a las fundaciones? ¿Quién enseña acerca de conflictos de interés?

Juan Pablo Estrada, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Las sesiones del Consejo Directivo no se graban como se hace hoy, desde luego con el consentimiento de los asistentes, en todas las reuniones de cuerpos colegiados de manera que, i) se haga el acta con fidelidad de lo debatido y ii) ante las dudas acerca de los consignado en el acta y la realidad haya dónde consultar y ajustarla. Así, en las actas, que por lo demás son reservadas incluso para los miembros, se escribe solo y únicamente lo que la Secretaria General considera y punto. Ella escribe su verdad. Ni Stalin se atrevió a tanto.

El año pasado, luego de 7 años, el Rector nombró Decana de la Facultad de Derecho. Un paso importante, aunque tardío. No era la miembro más antigua de la tribu, ni mucho menos las más experimentada. El compás de espera se le dio. Hoy su labor deja mucho que desear. ¿Cuántas reuniones de docentes se han convocado durante la pandemia? ¿Qué decisiones relevantes ha tomado?

Por lo pronto su gestión pasará a la historia por ser una juiciosa subalterna, que mal asesorada y estando recusada, decidió perseguir a un profesor sin tacha como Ramiro Bejarano, por liderar las justificadas críticas a su gestión y defender el inviolable derecho a la libertad de cátedra. ¿Cómo hacen nuestros docentes para hablar de méritos, de imparcialidad y de los efectos de una recusación?     

Podría seguir. Porque también es de no te lo puede creer que haya lagartos y mediocres que tienen cátedras que no merecen, becarios por amiguismo, gastos no justificados, eternos directores de departamento que le han quitado espacio legítimo a varias generaciones y de tantas otras cosas que no parecen verosímiles, pero que para tristeza de nuestra comunidad son verdaderas gracias al esfuerzo del Dr. Henao y la Dra. Martha.  

Posdata. Me imagino que los más de 300 docentes de tiempo completo que paga la Universidad han venido trabajando en la definición de los programas de clases virtuales de pregrado y posgrado para el segundo semestre. Preparando material, talleres y presentaciones vanguardistas. Los que no somos profesores sino meros contratistas por horas, que nos toca andar en el rebusque del litigio, y sobre todo los estudiantes, lo vamos a agradecer. 

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