• 2021-01-17
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Los directores de departamento también cuidan “la heredad”

Debe haber un cambio en la Universidad Externado de Colombia: los directivos, todos, deben ser elegidos en procesos democráticos y con periodo fijo.

Por: Jorge Fernando Perdomo.
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia.
Jorge Fernando Perdomo, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

“La Diosa Casualidad nos hizo guardianes de una heredad sagrada”. Con esta frase, al parecer de Ricardo Hinestrosa, otro Hinestrosa también directivo de la universidad quizás estaba contestando a una columna escrita en este periódico hace unas semanas donde poníamos en discusión el eterno vasallaje a su familia. Lo que tenía que decir al respecto, ya lo dije; en todo caso valdría la pena que los inquietos echen un vistazo a la definición que cualquier diccionario otorga a la palabra heredad, pues ahí se termina de entender lo que piensan “los nobles” de la universidad que orgullosos publicitan su genealogía; definitivamente posan como enviados de los dioses, detentan el derecho natural de dirigirnos.

Pero bueno, en esta edición deseo referirme a otros guardianes de la famosa heredad, a los directores eternos de los diferentes departamentos de las facultades, y la verdad me refiero más exactamente a los de la Facultad de Derecho, aunque debo decirlo claramente, no a todos.

Siempre me ha parecido llamativo que pocas personas y durante tanto tiempo estén al frente de la conducción en las diferentes áreas del derecho, pues si bien habrá razones importantes para la continuidad y muchos de los que allí están tienen importantes ejecutorias en su vida para mostrar, esencia de la democracia es el cambio y la renovación. Ya lo dijimos varios profesores en la misma edición pasada de EL RADICAL a la que me refería cuando hicimos veinte propuestas para renovar el Externado: “debe imperar la democracia y el mérito para elegir a los directivos y toda la comunidad académica debe poder postularse a cargos de dirección”.

Y la reflexión es necesaria porque el nepotismo al que estamos acostumbrados es inaceptable; el gran o la gran director(a) trabaja con un exclusivo séquito, generalmente cercano no solo en lo académico, decidiendo arbitrariamente sobre las políticas académicas (cuando las hay, porque en muchos departamentos se funciona al día a día) y otorgando los beneficios a los más cercanos o a los aúlicos, que pululan seducidos por el “gran poder”, ya ve uno los mismos con las mismas en los eventos académicos, sobre todo cuando son en el exterior. Pero hay otro resto de profesores, generalmente muy valiosos académicamente y más jóvenes que, no solo terminan obedeciendo sin poder opinar abiertamente, sino que hasta “luchan” para que el famoso contrato de renovación anual termine firmándose por allá en marzo (una clara forma de violencia y dominación).

Hace unos meses alguna profesora del Departamento de Derecho Penal me reclamaba por mis posiciones herejes, pero ella, más antigua que yo en la Universidad, todavía sigue rogando por su contratico, la entiendo. Y todo se hace en nombre de la “heredad”, pues como dijo un candidato a directivo, hay que cuidar “el patrimonio de respaldo”.

Y la propuesta que hago es clara: que los cargos de decano, directores de áreas y departamentos tengan también periodo fijo, por ejemplo 2 años, para que todos los profesores de las áreas puedan ser directivos alguna vez, aportar sus experiencias y su conocimiento al desarrollo de la Universidad. No hay nada más sano y conveniente para un centro de pensamiento que todas las ideas y reflexiones puedan tener un espacio de desarrollo y discusión. No a las reelecciones.

Ahora que al fin vienen las elecciones que nosotros propusimos, los invito a pensar en todas estas ideas de democracia universitaria antes de votar, aunque como todos sabemos, muchos de las candidatos inscritos en esas listas lo están para cuidar la heredad y el patrimonio de respaldo.

One thought on “Los directores de departamento también cuidan “la heredad”

  1. El 67% es la respuesta de la comunidad a los actuales administradores quienes consideraban que ellos, y ninguna otra persona, eran y serían los eternos directores pues habían sido designados o, mejor, ungidos con el óleo sagrado en manos de los “herederos” y de la sacerdotisa reinante. Se impone una reforma democrática y educativa para que el Externado recupere su posición de líder en el mundo académico y político.

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