• 2021-09-22
1 Comentarios

Lánguida despedida

El exrector Juan Carlos Henao se fue con el legado de haberle entregado al Externado los peores años, no solo porque la Universidad ha quedado en una encrucijada económica muy difícil, sino porque la comunidad quedó fracturada por completo. Su periodo será recordado como “El Albaceazgo”.

Por: Ramiro Bejarano.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

El exrector Juan Carlos Henao, luego de su desastrosa gestión al frente de la Universidad, se despidió anunciando que entregaba al público en general una obra supuestamente portentosa sobre la DISRUPCIÓN TECNOLÓGICA, TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y SOCIEDAD que, lamentablemente, no ha tenido difusión ni eco en ningún escenario.

Según Henao, ese fue un trabajo de investigación del que él obviamente no hizo parte que duró dos años y medio, elaborado por 144 profesores, incluyendo 67 mujeres. Por el buen nombre de los docentes que de buena fe y con empeño trabajaron en esto, ojalá no pase lo mismo que con los cuatro tomos sobre la Corrupción, también publicados en el Externado y hoy completamente olvidados, los cuales de nada sirvieron, ni siquiera internamente, salvo por la genial caricatura de Matador publicada en estas mismas páginas: puede visualizarla haciendo clic aquí.

Al final de este reportaje se vio que Henao no se fue tan alegre y contento como aquí lo pregonó en varias de las reuniones que él mismo se organizó a manera de clausura de su accidentado periplo, por cierto, bastante deslucidas en cuanto a su contenido y concurrencia. En efecto, a la pregunta “Mañana termina su periodo como rector del Externado…” respondió “Querido Yamid: Finalmente, nada es de uno. Solo su libertad y su pulcritud. Uno se muere y el mundo sigue andando. A pesar de todo, a pesar de los aspectos inmundos y bellacos del ser humano, que muestran las exageraciones de la democracia en donde la oposición en ocasiones se hace con odio y violencia, tenemos que ser optimistas y creer en la perfectibilidad humana, para que la muerte nos coja con una sonrisa”.

A lo mejor Henao pensó que tan elíptica frase, propia de su confuso talante, era un sablazo para quienes nos empeñamos en denunciar lo que pasó en estos últimos nueve años, en los que un rector irresponsable al día siguiente de haber tomado posesión de su cargo, a espaldas de todos decidió conferirle poder general a la Secretaria General para que fuera ella quien continuara manejando a sus anchas las arcas y destinos del Externado. Impensable despedida pública de una responsabilidad que ameritaba una postura limpia ajena a las contradicciones, pero sobre todo a las mezquindades.

Ramiro Bejarano, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

No fueron estos los mejores años del Externado, no solo porque la Universidad ha quedado en una encrucijada económica muy difícil, sino porque la comunidad quedó fracturada por completo. Al nuevo rector, el profesor Hernando Parra Nieto, le corresponde reconstruir los tejidos destruidos durante este período que será recordado en la historia externadista como “El Albaceazgo”. 

Lo que no dijo Henao en su reportaje final fue todo lo que su administración orquestó o consintió de la mano de Marta Hinestrosa, Edgar Cortés y Adriana Zapata, entre otros, para descalificar lo que ya sabemos hoy le parecen “exageraciones de la democracia”.  Ni una mención sobre porqué nunca rindió cuentas, tampoco permitió una auditoria franca y seria, y en cambio, sí toleró en actitud silente y cómplice la expedición de un comunicado contra los profesores que con orgullo fuimos bautizados “los radicales”.

¿Qué quedó de esa aventura? Nada que valga la pena, ni siquiera guardar en la memoria. De mi parte y la de los demás profesores afectados a pesar de las agresiones, no hay rencores porque preferimos mirar al futuro con la tranquilidad del deber cumplido. El inmortal procesalista uruguayo en los mandamientos del abogado sentenció que “El tiempo venga las cosas que se hacen sin su concurso”. Esperemos que su efecto sanador haga lo mismo en la otra orilla que debe comprender que lo que ocurrió permitirá al Externado encontrar su rumbo en el porvenir, de manera que siga prestando a la comunidad el servicio de educar hombres y mujeres libres y de buenas costumbres por docentes de las mismas condiciones, despojados del odioso culto a la personalidad.

Los tiempos que se avecinan en el Externado deben asegurar que será una universidad libre, pluralista, tolerante, donde se respete el principio inderogable de la libertad de ´catedra -hoy ultrajado-, competente y comprometida con prodigar una enseñanza de la que se sientan de nuevo orgullosos los externadistas, todos.

En esa tarea trascendental va resultar de la mayor importancia la evaluación que los estudiantes hagan de los profesores y las consecuencias que de ello pueda derivarse. Para eso será necesario revisar que quienes reciben y procesen la información entre los estudiantes para entregar estos resultados, no ejerzan odios camuflados ni ejerzan rencillas para perjudicar el recorrido de aquel docente que no sea de sus preferencias. El Externado tiene que tener la capacidad de evaluar con independencia a sus profesores, sin que ello sea manipulado para perseguir y estigmatizar, como al parecer ha ocurrido en el pasado reciente.

El futuro está a la vista y a la mano. Que no nos vuelva a pasar que terminemos desaprovechándolo.

Y un comentario final. Después de este largo y accidentado proceso electoral, que no estuvo al margen de la sospecha de fraude o interferencias indebidas, a todos nos quedó claro que el Externado de hoy no es solamente la prestigiosa Facultad de Derecho, sino todas sus demás facultades y docentes. Eso, sin duda, es un hallazgo maravilloso.

One thought on “Lánguida despedida

  1. El Dr. Bejarano, dice sobre hechos que no fueron desautorizados por el ex-rector Henao. Simplemente el silencio de los avestruces. La U. Externado merece un mejor tratamiento democrático.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *