• 2021-09-17
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La renovación del Externado

Luego de los lamentables nueve años de la administración pasada, por fin se conoció una rendición de cuentas de la Universidad. El actual rector, Hernando Parra Nieto, compareció e ilustró lo que han sido sus primeros 90 días de gestión.

Luego de tres meses de haber asumido sus responsabilidades, el nuevo rector, doctor Hernando Parra Nieto, hizo presencia en una concurrida asamblea de profesores el pasado 31 de agosto, no solamente para cumplir una de sus promesas de campaña a la rectoría, sino para convertirse en el primer rector en comparecer delante de sus pares a presentar cuentas de su gestión.

La comunidad externadista no estaba habituada a estas jornadas de elemental transparencia y de sano ejercicio democrático. Por eso durante la nefasta administración que acaba de pasar, un grupo de profesores se empeñó en pedir a las directivas que no solo presentaran cuentas de sus labores, sino que además abrieran las puertas a una auditoria amplia que se ocupara de revisar minuciosamente cada operación. Ninguna de las dos cosas fue posible, porque ni rindieron cuentas ni permitieron una auditoria.

Simplemente una empresa contratada por la misma administración hizo una verificación de estados financieros que en ningún caso tiene alcance de auditoría, y con ese artificio salieron a sostener la falacia de que todo estaba en orden, gracias a que la mayoría de los miembros del obsecuente consejo directivo de entonces aplaudió el reporte mentiroso del estado del Externado.

Lo cierto es que se expiró el período de los nueve años de la pasada administración y se marcharon sin rendir cuentas, ni permitir una auditoria y, lo que es peor, sin siquiera haber hecho empalme con el nuevo rector. Más que una descortesía incalificable, lo último fue una señal que tornó sospechosos a quienes consideraron que estaban a salvo del escrutinio de la comunidad externadista. En efecto, un administrador que no tenga rabo de paja no rehúye las cuentas, sino que está dispuesto a presentarlas espontáneamente y a discutirlas en cualquier escenario.

Pues bien, en la asamblea profesoral del 31 de agosto el rector Parra Nieto compareció e ilustró a esa asamblea de lo que han sido estos tres meses de gestión, presentó los nombres de quienes han asumido importantes cargos y explicó con lujo de detalles los cambios administrativos que apuntan a hacer de la Universidad un centro eficiente, pluralista, libre y transparente, que honre el patrimonio fundacional del Externado.

Quienes lo escucharon quedaron satisfechos de saber que en los tiempos que ahora se han iniciado hay una administración que en verdad es de puertas abiertas y que está lista a presentar en público las cifras, por dolorosas que sean, porque entiende que por encima de todo está el derecho de los externadistas de saber cómo y para donde va el Externado del futuro.

Como era obvio, el rector Parra Nieto tuvo que revelar que el estado en el que heredó la Universidad no es el más halagueño, porque hay un déficit gigantesco que alcanza la escandalosa cifra de cerca de $103 mil millones de pesos. Parra no se limitó a dar parte de esa pésima noticia, sino además a señalar las medidas que su administración está tomando para superar esta crisis que tuvo oculta la pasada administración.

En la magna asamblea estuvo presente un testigo de excepción, el ex rector Juan Carlos Henao, quien guardó sepulcral silencio frente al demoledor informe de su sucesor y esta vez no alzó su autoritaria voz para desmentir a nadie, ni a refutar las comprometedoras cifras. Los asistentes quedaron sorprendidos con ese mutismo insólito, pero más todavía con la postura irresponsable que luego de dos horas de haberse presentado el informe rectoral y cuando se debatía un asunto relacionado con la política de género, asumió Henao, quien tomó la palabra y cuando todos esperaban que respondería lo que le era moralmente obligatorio, salió con una intervención cantinflesca (conozca aquí en detalle sus palabras), con su “pa’lante”, sin refutar uno solo de los datos divulgados que exigían su pronunciamiento, para ofrecer dizque colaborar con su experiencia de nueve años como rector para lo que se ofreciere. No dijo, por supuesto, que no entregó un solo papel en el empalme, por lo que venir ahora tardíamente a ofrecer colaborar es una coartada con sabor a farsa.

¿Por qué el doctor Henao desperdició la oportunidad histórica de haber explicado una versión diferente del descalabro financiero de lo que fue su administración? Hay quienes aseguran que le resultó imposible responder, porque quien conocía de los números y de las cuentas no era él sino la exsecretaria general, Marta Hinestrosa, quien no estuvo presente en ese encuentro por la sencilla razón de que ella no ha pertenecido ni pertenece a la comunidad profesoral.

No faltó el lunático que llegó a proponer, como en los tiempos idos, que los informes del lamentable estado económico del Externado deberían presentarse, no bajo la óptica de ilustrar a la comunidad sobre el desastre, sino sobre las medidas adoptadas para superarlo. El clásico “tapen, tapen”, que se volvió ley en las épocas de Henao, Marta Hinestrosa y el cómplice consejo directivo que durante 23 años solo supo alabar y no dirigir. Fue la misma idea que impulsó en otra asamblea profesoral la decana de Derecho, Adriana Zapata, exhortando a varios de sus colegas para que no permitieran que los problemas de la Universidad trascendieran a los medios de comunicación y que se ventilaran apenas en el estrecho claustro, donde ella y sus amigos no permitían disentir ni criticar. Eso sí, era una restricción bastante curiosa, porque ellos sí usaron y abusaron de esos mismos medios para descalificar a los supuestos “cuatro gatos” que estaban inconformes con el desgreño y la dictadura que entonces se apoderó del Externado y para desinformar groseramente.

El péndulo de la historia está ahora en la orilla de la transparencia, de la rendición de cuentas, de permitir auditorias, en general de reconocer que los externadistas tenemos derecho a conocer lo que pasa con nuestra Universidad y contribuir eficazmente a un mejor futuro.

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