• 2021-09-17
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La casa en orden

Quien no ha cumplido, nada podrá aportar. Su mejor contribución ha de ser el silencio.

Por: Saúl Sotomonte.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Como era de esperar al nuevo rector de la Universidad Externado, doctor Hernando Parra Nieto, le ha correspondido poner la “La casa en orden”, y ello es así porque venimos de una dirección que durante nueve años no hizo mayor cosa, pues sólo le interesó ocuparse de aquellos asuntos que lo publicitaran, así no fueran del resorte directo de la Universidad como pudo ser su tardía e inconsulta vinculación a los temas de La Habana, o el actuar en los buscados trámites arbitrales y fundamentalmente a viajar y viajar.

Tanto fue así que cada vez que se veía presionado a informar acerca del día a día del Externado trasladaba la respuesta a cualquiera de sus dependientes, especialmente de su secretaría general, quien fungía de hecho como rectora a través de un ilegítimo poder que él mismo le otorgó, pues creían que era un patrimonio de familia y que de esa manera se podía trasladar su control. Al igual que el doctor Fernando Hinestrosa con su autoridad, inteligencia y respetabilidad había asumido el control total, el rector Juan Carlos Henao quiso hacerlo, pero se olvidó que él era distinto y que la Fundación propietaria de la Universidad es un ente sin ánimo de lucro que por su propia naturaleza no tiene propietarios, sino beneficiarios, como lo son los estudiantes que a ella llegan.

Saúl Sotomonte, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Todo lo anterior llevó a que el nuevo rector (doctor Parra) tuviera que recibir un ente desorganizado en lo administrativo, debilitado en lo académico y deficitario en lo financiero, siendo esto último muy delicado puesto que nunca se quiso informar en detalle sobre el particular, todo lo contrario, se idearon una llamada “ley del silencio” para que ni siquiera los miembros del consejo directivo nos pudiéramos enterar de lo que estaba sucediendo.

El nuevo rector de manera responsable viene cumpliendo con su deber y es así como en el mes de agosto pasado entregó a la Asamblea de Profesores un informe sobre el déficit financiero que, en cuantía superior, asciende a los cien mil millones de pesos, el cual podría ser mayor si no fuera por los rendimientos de las inversiones que desde el año 2017 han permitido enjugar parte de las pérdidas en la operación académica.

En esta faceta queda por verificar la razonabilidad y legitimidad de los egresos en los últimos diez años, así como el arqueo completo de la construcción del nuevo edificio.

En lo académico se está trabajando en la restructuración del pensum, especialmente para la carrera de Derecho, el cual habrá de ajustarse, no solamente teniendo en cuenta la parte instrumental con los sistemas, sino también los nuevos aires con la globalización y el regreso al contenido humanístico de los mismos, ya que su ausencia se nota en esta nueva sociedad agobiada por la tecnología y el consumismo. No podemos seguir formando hombres mercancía sino verdaderos seres sociales.

Además, se espera que, en su oportunidad, así como se hizo con el tema financiero, se nos permita conocer la estructura administrativa, pues ni siquiera quienes estuvimos por más de veinte años en el consejo Directivo pudimos enterarnos de ella en detalle. El conocimiento de la misma nos habrá de permitir aportar algunas ideas sobre el particular.

Para poder mantener el control de hecho con que se mantuvo a la Universidad, nunca se quiso adelantar una reforma integral de los estatutos. Antes, por el contrario, se nos decía que ello no era necesario. Ahora esta tarea es inaplazable y se debe adelantar dentro del menor tiempo posible, ya que de ella depende en lo fundamental la vida de la institución. No entendemos tampoco cuáles pueden ser los aportes del ex rector al nuevo orden después de la crisis con la que entregó al Externado y además cómo se atreve a manifestarle a la Asamblea de Profesores qué él siempre apoyó a la Comisión de Impulso, si lo que hizo fue dilatar su funcionamiento y desconocer la autonomía del consejo de profesores para darse su propio reglamento, volviéndolo un órgano dependiente de su nominado el consejo directivo.

De todas maneras, sigamos dentro de nuestro propósito común en recuperar la institución.

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