• 2020-08-07
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Hacía un pénsum del Externado

Este proceso debe incluir a todos los integrantes de la Facultad de Derecho, profesores y estudiantes, entre otros. Es una tarea de tal envergadura que demarcará el futuro de la carrera.

Por: Alfonso Palacios.
Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia.

Y nos empezamos a pensar nuevamente el pénsum de Derecho, y como en todo proceso en donde se deciden elementos esenciales, por ahora hay más dudas y retos, que certezas y resultados.

El primer paso fue una propuesta, en la que de alguna forma se replantea la manera en que hasta ahora el Externado ha enseñado Derecho. La propuesta incluye la adición de los contenidos obligatorios –y la consecuente disminución de las horas de los hasta ahora existentes-, la posibilidad de elegir algunas materias –esto con dos grados distintos de libertad-, el aumento de las horas de formación, tanto en clase, como de estudio individual, y la posibilidad de cursar programas con doble titulación.

Como es habitual, la propuesta plantea más dudas que certezas sobre los aspectos

puntuales que la componen; pero, por sobre todo, exige que las directivas comprendan que esta es una tarea de tal envergadura, que supera instancias como la Rectoría, la Decanatura o las mismas Direcciones de los Departamentos que componen la Facultad. Es decir, nos define como Facultad, y por tanto debe surgir de un proceso que nos incluya a todos los que hacemos parte de ella, incluirnos de

verdad, en una consulta regida por la buena fe, y por tanto generando un proceso en donde las voces de estudiantes y profesores/as tengan una injerencia eficiente en la construcción del pénsum, y no simplemente nos sea concedido un espacio para preguntar por lo ya decidido, o cambiar detalles superfluos de una estructura ya definida.

Alfonso Palacios, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia.

Al final siempre es una instancia la que decide. Eso está claro. Pero no implica que el proceso para llegar a la decisión sea superfluo. El Externado tiene como lema ‘Educación para la Libertad’, en cuya base está el principio kantiano de reconocimiento de responsabilidad moral individual, haciendo a cada uno/a partícipe en la determinación del camino por recorrer. Sin duda alguna, el respeto del espíritu radical que nos identifica, así como el valor que siempre hemos reconocido en la Comunidad Externadista, imponen la obligación moral de realizar un proceso en términos dialógicos, en los que la participación de estudiantes y profesores/as no sea una mera formalidad, sino que tenga un peso específico determinado en la idea de construcción conjunta del pénsum.

Un aspecto esencial es ponernos de acuerdo en el objetivo de la Facultad de derecho, es decir, en qué tipo de abogados/as aspiramos que se formen durante el tiempo de carrera en el Externado, y a partir de este punto definir aspectos como qué tanto debe ser dejado a la formación fuera de las aulas de clase; qué tanto aceptaremos que se reduzca lo que hasta ahora conforma el pénsum, para dar paso a programas de doble titulación en un tiempo razonable –es decir, alrededor de 13 o 14 semestres-; qué debe quedar a la elección de los/as estudiantes, de acuerdo con sus preferencias; si en un calendario reducido resulta adecuada la obligación de cursar materias de otras facultades, etc., todos estos aspectos importantes a este propósito. Para esto no existe otro camino que escucharnos entre todos/as. Esto implica escuchar a los/as estudiantes que ya llevan un recorrido en nuestra Facultad, escuchar qué extrañan de nuestro pénsum, escuchar qué les gustaría ampliar del mismo, tratar de comprender qué herramientas sienten ellos/as que necesitan para salir lo mejor preparados posible al mundo que les espera fuera del campus y más allá de la vida universitaria. Implica, así mismo, que los que llevamos algún camino recorrido recordemos cómo nos sentimos cuando nos enfrentamos al mundo post universitario, qué nos hubiera gustado que nos aportara la Universidad para prepararnos en mejor forma, e incorporarlo con sapiencia en las propuestas que formulemos en este proceso.

Por esto, creo que un primer paso es caer en la cuenta de que somos una comunidad capaz de deliberar. Seguro que como Externado podemos superar las polarizaciones, alejarnos de la “democracia del enemigo” y entendernos como interlocutores que podemos aportar a la construcción de los conceptos que constituyen la “razón pública universitaria”.

Si la decisión se toma como fruto de un proceso verdaderamente deliberativo, seguro que será la correcta, pero por sobre todo, y sin miedo a equivocarnos, podremos decir que será una decisión del Externado, que al final es lo que más nos debe importar.

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