• 2020-11-23
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Elecciones en el Externado y otros demonios

Por fin el Rector se atrevió a promover la “renovación” de los profesores en el Consejo Directivo. No me sorprende que su maniobra sea milimétrica solo para garantizar sus intereses y los de la familia Hinestrosa. ¿Y los de la Universidad qué?

Por: Juan Pablo Estrada.
Profesor de la Universidad Externado de Colombia.
Un sabor agridulce deja la convocatoria a elecciones para renovar la representación profesoral en el Consejo Directivo. El dulce lo pone el dejar de ser el hazme reír de las universidades. Predicar permanentemente postulados liberales y democráticos no resultaba coherente con haber aplazado por casi 25 años esta elección. Ingresé a los salones libertarios del Externado en 1988. Me hice abogado en 1993 y dicto clases desde el 2001, así para efectos electorales y de reconocimientos solo sea profesor desde que firmé un contrato. Porque tenemos también el record de ser la única universidad en la que la condición de docente la certifica un jefe de recursos humanos y esto depende, no de haberse parado frente a un grupo de estudiantes a transmitir conocimientos, sino de haber superado la informalidad del contrato de prestación de servicios profesionales, pero ese tema da para otra columna. Las celebración de esta jornada electoral, solo ese hecho, debe alegrarnos, sobre todo a quienes hemos tenido la osadía de ser críticos de esa y otras malas mañas que se volvieron ley, para honrar el espíritu liberal y el talante externadista.
Juan Pablo Estrada, profesor de la Universidad Externado de Colombia.
Lo agrio viene por cuenta de las reglas que se han fijado, llenas de “huequitos” pero, sobre todo, por las que están por fijarse por la Secretaria General a quien al mejor estilo de las monarquías, se le delegó todo por su “cercanía” con el soberano. Seguramente ese reglamento cuidará sus intereses y nada más. De modo que habrá elecciones, pero no garantías ni renovación. No es fortuito que solo cuando el sol está sobre sus espaldas, el Rector Henao se haya atrevido a promover esta “renovación”, que ha planeado de forma milimétrica para garantizar los resultados que más le convengan a él y a la familia Hinestrosa, pero no a la Universidad. La mermelada, que existe y se reparte en el Externado, dará frutos y salvo alguna honrosa excepción, veremos áulicos y mandaderos que se sumarán al comité de aplausos. Ya es tristemente célebre un personaje sobresaliente solo por sus maniobras y lagartería, que regenta dos de las cátedras más importantes que pueden dictarse en una Facultad de Derecho, cuyo mérito más evidente es su cercana relación con el Director de Departamento, a quien postula y nombra sin siquiera sonrojarse como árbitro en millonarios tribunales arbitrales, tema del que me ocuparé con datos y nombres propios en otra columna, pues en mi sentir, como el de mucho que comentan este suceso, es un hecho que avergüenza nuestra Universidad y pone en tela de juicio el sentido de la ética de los involucrados y evidencia, una vez más, que el amiguismo es el criterio para asignar las cátedras y las dignidades en la Universidad. De modo que habrá elecciones y con ellas sacará pecho ocho años después el Doctor Henao. Nada va a cambiar, porque seguimos “volando”. Por el bien de nuestro Externado, que este Consejo no dure otros treinta años. Posdata: Inexplicable que un jurista y académico de la talla del ex ministro Yesid Reyes Alvarado haya tenido que irse a los Andes para poder tener una cátedra que le negaron en su Universidad por odios e inquinas. Si le hubiera pedido consejo al profesor Juan Camilo Neira otro gallo le hubiera cantado. Sensible pérdida para la comunidad externadista. Posdata 2: Desde ya y por no aparecer ni en la lista de electores a pesar de tener responsabilidades académicas desde 2001 en posgrados y 2003 en pregrado, me declaro víctima del marrullero reglamento.

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