• 2020-12-01
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El sentido de la grandeza

La transparencia se demuestra con hechos y no con la firma de cartas rogadas. Esto es parte de la grandeza que debe tener quien dirija como rector a la Universidad Externado de Colombia.

Por: Saúl Sotomonte.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

La grandeza implica que asumamos la misión que la vida nos asignó con todo su alcance, dimensión y responsabilidad, y con mayor razón cuando se trata de la conducción de un ente jurídico con las representatividad histórica y política para el país como la Fundación Universidad Externado de Colombia.

En este centro de pensamiento tradicionalmente se fortalecieron los principios de independencia, tolerancia, democracia y transparencia, ejes fundamentales de la lucha ideológica frente a la regeneración. Nuestra tarea es revivir estos principios para dar la gran batalla contra la descomposición que en todos los órdenes vive el país, y no simplemente acomodarnos al decir en pequeños reportajes sin contenido alguno. La Universidad no puede ser tan sólo un instrumento del mercado y menos de control familiar, sino que tiene que retomar el liderazgo que desde su creación mantuvo en la defensa de sus principios fundacionales.

El señor rector tan pronto se le designó habló de un período de prueba de seis meses para luego pasar a las grandes reformas que desde antes en el consejo directivo veníamos haciendo. Luego, a los seis años, para obtener la “rápida reelección” manifestó lo mismo y aún seguimos esperando sus reformas y no llegan. A pesar de contar con las mayorías, no ha dado paso a propuesta alguna. Eso sí utilizando la ausencia de una institucionalidad formal para con su actitud silenciosa crear poderes de hecho sin legitimidad alguna.

Saúl Sotomonte, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

El rector no ha entendido la grandeza del cargo ni el nivel de los compromisos asumidos que le exigen un mínimo de transparencia, a la cual ha sido renuente desde un primer momento. Con esta afirmación no pretendo vincularlo con hechos indebidos en particular, sino simplemente recordarle algunos temas relativos a la presentación de cuentas y sobre los cuales no ha dado respuesta:

  1. Desde el momento en que se presentaron al consejo directivo las cuentas correspondientes al año 2012, con los representantes de los estudiantes solicitamos la entrega completa de las mismas con el detalle de su racionabilidad egreso tras egreso, y ello no fue posible. Simplemente presentaron las grandes cifras como lo que han venido haciendo hasta recientes fechas. He afirmado que la presentación en detalle de las cuentas es un deber del rector y de la Secretaria General, para lo cual se debe establecer un período previo a la reunión, para su análisis y acompañamiento externo si así se requiere. Como única respuesta, se me agredió verbalmente, olvidando que como miembro del consejo directivo tengo el deber y el derecho de exigir claridad y detalle en las cuentas.
  2. Cuando finalmente se convino una Auditoría Externa sobre las cuentas de la Universidad para los años 2013, 2015 y 2017, resultó fallida porque según lo manifestaron los responsables de la misma, el cuestionario formulado no fue el indicado y por lo tanto no alcanzaba sino para una revisión de cuentas. Según lo indicó la Firma Auditora, a pesar de que el rector fue informado, no convocó a reunión del consejo directivo para cambiar el cuestionario y así lograr una auditoria exitosa. El resultado de la firma contratada fue entregado en cuatro carpetas, pero solo recibimos tres. Gracias al requerimiento de una de las Representantes de los Estudiantes obtuvimos acceso a la cuarta carpeta en la que aparecen observaciones en torno al pago de servicios que no deben ser de cargo de la Universidad y sobre la forma de contratación de la construcción del nuevo bloque. Incómodos hechos sobre los cuales el rector guarda silencio, así como sobre la causa raíz del déficit operacional que afecta el desarrollo académico de la institución desde hace algunos años.
  3. A pesar de las glosas de la firma auditora, lanzaron un comunicado del consejo directivo afirmando que los resultados de la auditoria mostraron que todo estaba bien. Esta comunicación no tenía mi aprobación, y sin embargo afirmaron que se aprobó por consenso.
  4. Tras un derecho de petición de un importante grupo de profesores, la rectoría reiteró que la Firma Auditora había encontrado todo bien y que su trabajo a había sido aprobado por el consejo directivo, cosa que no sucedió, por lo cual dejé una constancia escrita rechazando la situación.
  5. En la última reunión del consejo directivo, solicité copia del informe del Doctor Angulo y copia de las actas de este organismo de los últimos diez años. Como es usual, el Rector no respondió y terminó de manera abrupta la reunión virtual, como una muestra más de su falta de grandeza, transparencia y respeto por un miembro de este consejo directivo. Mi solicitud sigue en pie.

La situación aquí descrita me permite ratificar mi pedido para que se realice una verdadera auditoría externa e independiente sobre todas las cuentas de la Universidad para los últimos diez años, de manera que quienes saldremos del consejo directivo próximamente y quienes ingresarán a él podamos saber qué fue lo que realmente sucedió y las causas de las pérdidas acumuladas.

Para contribuir con el principio de transparencia, en la conformación del nuevo consejo directivo es importante no repetir el error actual en donde la mayoría se completa con los votos de Decanos y Directores de Departamento que tienen la doble condición de ser ordenadores de gastos y aprobadores de las cuentas, por lo cual están impedidos. Por lo tanto, las cuentas de la Universidad no han sido aprobadas en debida forma y esto deberá corregirse a futuro para rescatar el principio de transparencia, y recuperar la credibilidad de la institución y la de sus administradores.

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