• 2021-04-15
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Cuatro hechos sobre mesura y desmesura

El reciente proceso de elección del rector del Externado nos deja hechos para reflexionar sobre la cordura que prevalece, pero acechada por emociones irracionales que merodean.

Por: Néstor Osuna.
Profesor ordinario de la Universidad Externado de Colombia.

PRIMERO. Mesura. Pocos días después de la designación del nuevo rector, una buena amiga, profesora desde hace años en el Externado, pero un tanto distante de las controversias sobre el gobierno universitario, me contó que no había podido seguir los debates entre los candidatos a ese cargo por haber estado atareada con mil cosas en esas fechas, y que apenas conocía al profesor Hernando Parra, pero que se había decidido a manifestar su preferencia por él en la consulta, porque había leído, una tras otra, las columnas de su autoría publicadas en este periódico. Me dijo también que había revisado las hojas de vida de los candidatos y los extractos publicados en las redes sobre sus propuestas para dirigir al Externado, pero que eso no le había llamado especialmente la atención. Me confió que había quedado un tanto sorprendida, porque pensaba que al leer unas columnas de opinión publicadas en EL RADICAL se encontraría con una sucesión de arengas incendiarias y distorsionadas, pues ese era un rumor que se difundía con frecuencia cuando se hablaba de este periódico, y que lo que encontró; sin embargo, fue todo lo contrario: unas reflexiones serenas, maduras, informadas y atinadas sobre el presente y el porvenir del Externado.

A mi amiga le pasó lo mismo que a tantas personas que han leído de buena fe EL RADICAL, que han encontrado aquí expresados, con libertad y franqueza, los debates indispensables de la Universidad. Por supuesto, me regocijé también al ver cómo unas horas de lectura desvanecen un prejuicio fervorosa y malévolamente construido.

Néstor Osuna, profesor ordinario de la Universidad Externado de Colombia.

SEGUNDO. Desmesura. En la sesión de zoom un tanto surrealista en la que se difundieron los resultados de la consulta a la comunidad académica sobre sus preferencias para la designación del rector, manifesté de viva voz, con vehemencia, mi protesta porque esos resultados se nos habían ocultado a quienes éramos veedores de las distintas candidaturas y del consejo de profesores. En una de mis intervenciones solté la palabra “arrasamos” para referirme a los mismos. Al día siguiente, unos colegas se planteaban si a partir de esa palabra mía se pudiera haber configurado un vicio de nulidad de la consulta porque allí habría una prueba de una coalición entre dos candidaturas (¡vea pues!), coalición que no estaba permitida en el reglamento electoral. ¡Tiene que ser muy alto el nivel de pasión para que a unos profesores de derecho se les haya ocurrido semejante artificio jurídico a partir de una palabra! 

TERCERO. Mesura. Ante el resultado de la consulta a la comunidad académica sobre sus preferencias para la designación del rector, el consejo directivo decidió seguir la voluntad expresada por estudiantes y docentes, y así, pese a que en su seno había favoritismos distintos y tendencias muy diversas, incluso antagónicas, designó por unanimidad al Prof. Hernando Parra para ese cargo. Eso le otorga el mejor panorama de gobernabilidad al elegido y pone a la comunidad universitaria en sintonía para sacar adelante la institución, mediante el trabajo inteligente y dedicado de esa comunidad democrática, plural y abierta, pero con un propósito común: modernizar El Externado, ponerlo al servicio de la sociedad y ser referente de seriedad académica.

CUARTO. Desmesura. La sesión del consejo directivo en la que se designó al nuevo rector tardó alrededor de media hora en hacerlo, pero después se engarzó en una agria discusión, que debió ser tragicómica, sobre la supuesta gravedad de que la noticia de tal designación se hubiera difundido con prontitud en twitter por el suscrito. Llegó a proponerse que se revisaran los mensajes que cada uno de los asistentes hubiera enviado desde sus teléfonos, y alguien sugirió que no debía descartarse la posibilidad de que las comunicaciones de los miembros del consejo estuvieran interceptadas. En esas los cogió la noche, sin percatarse de que lo importante de la sesión había sido la designación del nuevo rector, que no había asuntos de “seguridad nacional” de por medio, y que la única mala noticia habría sido que no hubieran tomado esa decisión. 

¿Qué puede hacerse para que en la etapa del Externado que ahora comienza prevalezcan los debates racionales, la contención de las emociones, la seriedad de los planteamientos y el abandono del tremendismo? ¡Se escuchan propuestas!

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