• 2022-12-03
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Acomodados

“El carácter es la cualidad constituyente del hombre superior”: Santiago Pérez Manosalbas. Por desgracia la falta de carácter de algunos externadistas se sigue notando. No están respondiendo al talante conciliador del nuevo rector. Es la hora de los cambios.

Por: Juan Pablo Estrada.
Profesor titular de la Universidad Externado de Colombia.

“El carácter es la cualidad constituyente del hombre superior. Donde no hay carácter no hay hombre, sea cual sean las ventajas que se posean. Faltando el carácter, los talentos y las virtudes se reducen a fuerzas sin unidad que se contradicen y esterilizan. La continuidad en las opiniones la congruencia de los actos son condición y revelación de sinceridad en las unas y en los otros y hace sagrados, queremos decir respetables, hasta los mismos errores”.

Tenía veintiún años cuando leí por primera vez esta frase del ex presidente Santiago Pérez Manosalbas. Adornaba, a pesar de ser solo una desteñida fotocopia, la oficina de un joven abogado externadista que había renunciado transitoriamente a su brillante ejercicio de litigante para asumir responsabilidades públicas y generosamente me había invitado a formar parte de su equipo. Se me quedó grabada para siempre y me pareció la sentencia más certera que jamás había leído. Desde entonces he procurado honrarla como he visto a ese externadista hacerlo tantas veces, exponiendo incluso su integridad personal.

Juan Pablo Estrada, profesor titular de la Universidad Externado de Colombia.

Cuando al carácter, que desde luego no se forma en una Facultad, se le suma el que el doctor Hinestrosa denominaba el talante externadista, se pueden lograr grandes cosas. Por el contrario, cuando se es débil de carácter y además se actúa por conveniencia, cualquier cualidad y virtud pierde su brillo. Porque se puede engañar a poca gente por mucho tiempo; a mucha gente por poco tiempo, pero no a todo el mundo todo el tiempo. Eso le está pasando a algunos.

Durante los dos primeros años de existencia de EL RADICAL, quienes tuvimos la osadía de criticar a la administración por sus yerros reiterados y clamar por un nuevo rumbo para la Universidad, fuimos injustamente estigmatizados. Los vientos arreciaron todavía más cuando dos decidimos someter nuestros nombres al escrutinio de nuestra comunidad como alternativa de cambio. ¡Quién dijo miedo! Los eternos beneficiarios de las canonjías dispensadas por el poder rectoral se despacharon sin clemencia. En chats privados que se hicieron públicos y muy pocas veces, con tono más moderado lo hicieron en público. Otros, los peores, amparados en el cobarde anonimato de las redes, pasaron al agravio personal y a la calumnia descarada.

Todo es parte del pasado. Lo dijimos de mil maneras y no nos creyeron, por aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver o porque el que las usa se las imagina: nadie de EL RADICAL reconoce enemigos en nuestra comunidad. Acá cabemos todos y el Externado es mucho más grande que esas pugnacidades transitorias. Hernando Parra ha honrado su palabra. Elegido rector, hizo borrón y cuenta nueva. Está empeñado en unirnos, tal y como debe ser. Pero ese gesto que lo enaltece no está siendo correspondido por los mismos de siempre. Su mano tendida la están ignorando, porque “la vaca ladrona no olvida el portillo” dice la sabiduría popular.

Los mismos que no lo bajaban de “a duras penas un aceptable abogado en temas financieros que no da para rector”  o los que decían “un tipo que no es doctor no puede regentar el Externado, de qué puede hablar cuando nos visite Manuel Atienza” “sigan creyendo que EL RADICAL es solo Estrada” y los más canallas que mentían señalando que “como profesor es famoso por maltratar estudiantes” y es “solo un testaferro de Montealegre que se quiere robar la universidad” y otras calumnias, hoy no solo guardan silencio agazapados para no perder sus beneficios, sino que reciben nuevas responsabilidades y distinciones sin siquiera ponerse rojos. No tuvieron el carácter de recoger sus palabras y mucho menos el de renunciar a tenerlo como su jefe y como rector del Externado.

Hasta ahí vaya y venga. Pero, muy a su estilo, mientras sonríen y saludan zalameros, en privado siguen criticando sin clemencia y tramando cómo hacerse con la decanatura de Derecho, no para promover una transformación o imponer una línea académica, lo que es perfectamente legítimo, sino para torpedear a la actual administración y mantener los feudos que administran hace tres décadas en algunos casos. Ya es sabida la consigna que predican “cualquiera que no sea cercano a Parra”.

¡Qué horror! Seguro esta vez tampoco tendrán eco sus mentiras y bajezas. Lo triste es que, si en materia de deslealtades por Derecho llueve, hay otras dos facultades en donde todavía no escapa y le siguen haciendo el juego a los que dejaron la universidad en su peor momento financiero y académico. Por eso el momento de pasar la página de verdad y no solo de dientes para afuera. Es la hora de trabajar todos por nuestro Externado y de hacer los cambios que se requieren y por los que las mayorías respaldaron a esta nueva administración. Así lo ha entendido la mayoría. Si esos pintorescos y oportunistas personajes con la misma locuacidad que repiten infamias y fungen de apéndices de conspiradores se apropiaran de la sentencia de Santiago Pérez otro gallo cantaría en nuestro campus. Lamentable en todo caso que a unos pocos externadistas, que ya creen que se acomodaron, les falte tanto carácter. Por fortuna se les nota y bastante.

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