Y el Externado: ¿De qué me hablas, viejo?

Y el Externado: ¿De qué me hablas, viejo?

Sin rumbo y sin foco, así se proyecta la Universidad mientras cada día pierde más terreno en términos de calidad académica.

Por: Juan Simón Vásquez.
Ex Representante de Estudiantes ante el Consejo Directivo de la Universidad Externado de Colombia.

La Universidad Externado es un claustro académico moderno en comparación con los de su talla a nivel nacional, situación que ratifica sus 133 años de fundación. En perjuicio de lo anterior, se ha caracterizado por avanzar a paso de tortuga bajo la administración actual.  

El siglo XXI ha descansado bajo el ímpetu de la tecnología, y a su ritmo, se han ido modernizando las diferentes instituciones de la sociedad y el Estado, empero, no podemos dejar a un lado que la academia ha jugado un rol determinante en el avance tecnológico y le corresponde un mayor protagonismo en este camino.

Ahora bien, mientras tales circunstancias tienen lugar en las universidades, el país y el mundo, la Universidad Externado –bajo la actual administración– además de solo funcionar con una situación financiera que no se proyecta positiva a futuro, ha tenido logros vanguardistas sin precedentes –sin duda alguna–, como designar un decano a la Facultad de Derecho y tornar perpetuo un debate sobre el necesario reemplazo del actual Consejo Directivo. Naturalmente debates que la ciencia académica superó, si algún día discutió.

Juan Simón Vásquez, Ex Representante de Estudiantes ante el Consejo Directivo de la Universidad Externado de Colombia.

Este punto es objeto de atención porque toda institución debe proyectarse al futuro y no solo subsistir en el presente, preguntas tan básicas como: ¿Hacia dónde va la academia? ¿Hay que abrir más facultades? ¿Qué facultades? ¿Debe mirarse hacia las ingenierías? ¿Ciencias de la salud? ¿El método de enseñanza está actualizado?

Desconozco las respuestas que a la democracia universitaria le merezca esas preguntas, no obstante, es un debate que debe tener lugar en el sentido que fuere con miras a la proyección institucional que es natural a cualquier ente que pretenda perdurar en el tiempo. Como quiera que los tiempos cambian, con ello las personas ergo las instituciones. De hecho, en tiempos modernos, quien no está a la vanguardia está en otrora.

Un claro resultado de los debates arcaicos que la Universidad afronta es la disminución en la calidad, evidenciada en la valoración nacional e internacional y la ausencia de capacidad para captar el interés de nuevos estudiantes. Agrupación de factores que denota la incompetencia de la administración actual encabezada por el Consejo Directivo y el Rector, y desde luego, la omnipotente Secretaria General.

En cuanto a la valoración a nivel nacional –que no es otra cosa que cómo nos ven en Colombia–, El Ranking U-Sapiens que evalúa el nivel de investigación universitaria, nos otorgó un prestigioso vigésimo primer lugar. De manera que concluye acertada la protesta, en materia de investigación, de algunos docentes. Sin perjuicio de la calificación oficial mediante las Pruebas Saber PRO en el cual ocupamos el sexto lugar.

En cuanto a la valoración a nivel internacional el Ranking QS, el mismo que infla con helio al Rector, y que en 2017 nos ubicó en el lugar 401 (3er lugar nacional), en 2018 en el 401 (3er lugar nacional), en el 2019 407 (3er lugar nacional) y en el 2020 nos descendió al lugar 480 (4º lugar nacional) siendo superados por la Universidad Javeriana y denota un descenso a nivel internacional de 73 puestos.

Respecto al impacto positivo de la Universidad en aspirantes, se ha evidenciado la baja en el número de matriculados, incluso por debajo de la media universitaria, hecho que ha concluido en un déficit operacional que supera los $20 mil millones, situación exótica sin precedente en el acaudalado Externado.

Mientras lo anterior tiene lugar, el Consejo Directivo junto al Rector y la controlante Secretaria General, cumplirán dos años de pensar como sustituir a los celestiales integrantes del órgano directivo. Semejante exabrupto temporal, solo merece un homenaje a la incompetencia y mediocridad institucional, y están deprecando en los negativos resultados nacionales e internacionales.

La conclusión se las dejo a ustedes.

Adenda 1. Lamentable el mercadeo institucional de la oficina de comunicaciones al no participar en la edición de la Revista Semana correspondiente a infraestructura universitaria, con dos lecturas: primero, no hay recursos para sufragar cualquier 30 millones que haya costado –reafirmando el déficit operacional–; y segundo, la ausencia de infraestructura universitaria de vanguardia.

Adenda 2. Me atormenta la intriga por conocer la suerte de la potentada Doctora Hinestrosa en Paloquemao, en condición de testigo, con ocasión del cartel de las faldas que perfectamente conoce.

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