Una reflexión responsable

Una reflexión responsable

Ya basta de dilación, silencio y aplazamiento indefinido, llegó el momento de asumir las riendas de la Universidad para retomar el camino que se perdió con la administración actual.

Por: Saúl Sotomonte.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

La situación que atraviesa nuestra Universidad me obliga a invitar a todos y cada uno de los integrantes de la Comunidad Externadista a hacer una seria y necesaria reflexión sobre el estado de la misma y de su futuro, que nos permita recuperarnos y tener la solidez no solamente económica sino fundamentalmente académica, como es lo debido.

Desde el punto de vista patrimonial la institución tiene una gran fortaleza por las inversiones heredadas de la anterior administración. En lo administrativo estamos ante una situación sin manual de funciones y del ejercicio del poder rectoral a través de un mandato conferido por el Rector, desconociendo que es al Consejo Directivo a quien corresponde su designación.

En cuanto a los resultados de la actividad académica todo indica, hasta donde se puede saber,  que la situación es deficitaria, quizá en parte por factores externos que aquejan también a otros centros educativos, pero en nuestro caso se debe fundamentalmente a la ausencia de liderazgo, lo que se traduce  en la falta de conducción, organización y orden, y lo que es peor: No se tiene por encima del anhelado aumento del número de matriculados, un paradigma que nos permita sentirnos orgullosos del mismo. Se está en la tarea de fortalecer un acaparamiento indebido y de hecho en el control administrativo, patrimonial y académico de la Universidad. Todos lo sabemos pero muchos se callan por indiferencia o temor, y otros por pequeños intereses o por nimios deseos de figuración, como si el destino que todo ser humano debe buscar se tenga que quedar al nivel de minúsculos estímulos. Con nuestro ejemplo enseñémosle a nuestra juventud la búsqueda del éxito con gallardía y transparencia.

Todo lo que aquí afirmo no es nuevo, lo he dicho en anteriores columnas y en las sesiones del Consejo Directivo a lo largo de los últimos siete años y la única respuesta que se ha recibido ha sido la dilación, el silencio, el aplazamiento indefinido o la decisión mayoritaria sin razonamiento alguno, y por fuera de él la deformación de la verdad sin rubor alguno.

Saúl Sotomonte, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

En aras de la democratización y la transparencia pedimos desde un comienzo la reforma de los estatutos, el cambio del Consejo Directivo para evitar el conflicto de intereses en la toma de decisiones, especialmente en lo que tiene que ver con la reelección del Rector y con la aprobación de las cuentas y nada se responde. Reclamamos un estatuto profesoral que establezca las funciones y los proteja frente a la desigualdad en el tratamiento salarial y de estímulos que impera y no se escucha. Se reclama contra la injerencia del Rector en la nominación de la Revisoría Fiscal que lo debe fiscalizar y de la Auditoría que lo debe auditar y de cuyo informe estamos pendientes y siempre se dice ya viene, ya viene, y nunca llega. Quizá por las interferencias que se vislumbran y que de ser así, le quitan legitimidad. De igual manera, tampoco se ha podido conocer el estudio de un importante analista sobre el Gobierno de la institución, del que se filtró en un previo informe la sugerencia de cambios en el manejo familiar los cuales retuvimos, pero se nos mantiene a la espera del resultado final, del que parecería que lo someterían a la ley del silencio antes aprobada para las cuentas y las actas.

Esperamos que el trabajo preparatorio que se adelanta en el Consejo Directivo para la formación del Consejo de Profesores y del futuro Consejo Directivo sea democrático y transparente y no esté afectado por la búsqueda de un indebido control.

Para evitar desviadas interpretaciones, afirmo que lo aquí expresado no es un ataque a la Universidad sino una crítica al manejo que se le está dando y a la manera deslucida como se promocionan en público sus personajes.

Invito a los miembros de nuestra comunidad a debatir estos temas, ya sea en debates abiertos o escribiendo en este periódico, con la seguridad de qué si estoy equivocado o no son ciertas mis afirmaciones, públicamente lo reconoceré en cualquier escenario. Lo hago por el bien de la Universidad y por su legado histórico. Cuando Nicolás Pinzón la fundó no lo hizo pensando en dejar un legado patrimonial – económico a una familia. Lo hizo buscando dejarle al país un legado histórico de gran contenido ideológico y político válido para cualquier época.

Siendo que la Universidad es una Fundación, la que por su naturaleza no tiene propietarios, buscar lo contrario constituye un abuso de poder que no solamente es antiético e inmoral sino que también puede ser violatorio de la ley en grado sumo y de los estatutos. Dónde están el derecho y los méritos para esa avanzada?

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