Seguiremos

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El Radical celebra su primer año como el medio de comunicación que ha reivindicado la conciencia crítica de la Universidad Externado y que se ha convertido en el baluarte del espíritu liberal, democrático y laico que inspiró a sus fundadores.

El ejemplar impreso de El Radical que usted tiene en sus manos obedece a la celebración del primer aniversario de su publicación en internet “elradical.info”, en el que muy seguramente nos ha leído. Allí, en apenas un año, este medio se ha convertido en la conciencia crítica del Externado y en el baluarte del espíritu liberal, democrático, laico y de entrega a la sociedad que inspiró a los fundadores y que ha definido a la Universidad a lo largo de sus ya 133 años de funcionamiento.

Aquí se piensa y se escribe de modo crítico sobre el presente del Externado y se hacen propuestas de cambio para que la institución supere el estancamiento de sus tiempos recientes y pueda ser de nuevo un centro vanguardista de creación de pensamiento, útil a nuestra sociedad que está urgida de respuestas a muchos de sus problemas viejos y nuevos, y ejemplar para las nuevas generaciones, no sólo por su rigor académico, sino por la puesta en práctica, en su funcionamiento real, del noble ideario que inspiró su fundación, que últimamente ha sido relegado a una simple muletilla retórica con la que se autocomplacen las autoridades académicas, pero que se contradice de modo cotidiano con sus prácticas autoritarias y desligadas de los anhelos de la comunidad universitaria.

Por eso, no está demás recordar, en esta edición de aniversario, que el Externado, por naturaleza, es una fundación que no tiene propietarios sino beneficiarios, que sus administradores manejan un patrimonio que no les es propio pero por el cual sí tienen que responder, como quiera que es el fruto del trabajo de sucesivas generaciones de profesores y estudiantes comprometidos con la institución, que su objeto es la educación superior y no actividades negociales, y que necesita retomar el camino de la democracia y la transparencia para poder avanzar.

En el futuro cercano, hay que institucionalizar la Universidad mediante una profunda reforma de sus estatutos que permitan que su gestión se desenvuelva de conformidad con los principios de mérito y reconocimiento académico, que destierre para siempre las prácticas monárquicas y de perpetuidad en los cargos administrativos, cuando no hereditarias, que integre un estatuto profesoral en el que se honre la inteligencia y se garantice y proteja la libertad académica, y que le permita a los estudiantes, que son la razón de ser de la institución, formarse científicamente en un ambiente de libertad.

Seguimos reclamando que se conozcan los resultados de la mal llamada auditoria de la Price Waterhouse que las directivas guardan como secreto de Estado, porque están conscientes de que no solo no fue una auditoria sino que lo que encontraron no conviene ser divulgado porque confirmaría muchas de las denuncias que El Radical ha venido comentando. Es indudable que si ni siquiera se logró que el trabajo realizado tenga la connotación de auditoría, la exigencia de que se haga una auténtica auditoría que sea conocida por todos, sigue teniendo vigencia. Es extraño, por decir lo menos, que las directivas sean tan exigentes y minuciosas cuando de pedir explicaciones a los demás se trata, pero tan silente y festiva cuando se trata de que se someta a una auditoría. Y, además, no puede olvidarse que la actual administración sigue sin rendir cuentas de su gestión, como desde aquí se ha exigido en numerosas oportunidades. Y de elecciones para renovar el Consejo Directivo de la Universidad ni hablar. Empieza la agonía de 2019 y tampoco las directivas se han interesado en convocarlas.

Para todo eso, ahí estará El Radical al servicio de la institución. Gracias por leernos. Post Tenebras Spero Lucem.

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