¿Qué se fizo El Externado?

¿Qué se fizo El Externado?

La Universidad sigue inmersa en una crisis profunda. Actualmente las admisiones están a la baja y la acreditación internacional sigue en veremos. ¿Qué está pasando?

La situación de nuestro Externado continúa generando hondas inquietudes y lo que es más preocupante, no se avizora que la Rectoría y las directivas estén interesados en que este estado de cosas tan adversas tenga siquiera un paliativo. Por el contrario, de un mes a otro se suscitan nuevas dificultades que se suman a la pesada carga que ya arrastra la actual administración.

En primer término, el notorio descenso en las admisiones en todas las facultades para el semestre que se inicia, denuncia que no se trata de una crisis pasajera o sin importancia. La Universidad se preciaba hasta hace muy poco de que el nivel de admisiones cada semestre era halagüeño frente al contexto universitario en general, al parecer porque el costo de las matrículas solamente se incrementaba con el IPC, lo cual hacía atractivo en el mercado tocar las puertas de un centro universitario con prestigio. Pero este semestre las cosas no han salido bien, ni siquiera por el atractivo de no incrementar los costos de ingreso, y hoy asistimos preocupados a un futuro que no se ve tan calmado como en el pasado reciente. En efecto, este asunto se ha convertido en un grave escollo financiero que amenaza el punto de equilibrio y la propia liquidez de la Universidad para enfrentar el semestre actual y el futuro mismo.

De otro lado ¿Por qué la Universidad, plagada de Doctores expertos en todos los temas posibles, no ha logrado conseguir hasta hoy una solo acreditación internacional? Es frecuente enterarse de que muchas universidades le han apostado al desafío de acreditarse internacionalmente y lo han conseguido. ¿No tiene méritos el Externado? Por supuesto que sí, y suficientes. Entonces la pregunta obligada es ¿Qué está pasando?

No se ve que el Externado haya adoptado un plan estratégico que le permita seguir conservando su lugar de privilegio en el concierto nacional y el ganado respeto en algunas universidades de afuera. Los tiempos que vivimos no están hechos para la improvisación. Es necesario que las directivas asuman sus responsabilidades y le propongan a la comunidad externadista en general un catálogo de propósitos que justifiquen los esfuerzos por venir. Eso no se logrará mientras no haya una bitácora que estemos dispuestos a transitar con paso firme, en vez de continuar con los logros aislados y a veces insustanciales con los que solemos envanecernos mientras otros centros académicos empiezan a tomar el sitio de comando. Por allí debería empezar el proceso de reconciliación de una comunidad que, aunque lo desconozcan el Rector y su séquito, está irremediablemente fracturada, porque, hay que decirlo aunque duela, no tiene respeto por lo que está viendo suceder ante sus ojos ni credibilidad en quienes como directivos han defraudado la confianza en ellos depositada. Esa ausencia de liderazgo está pasando su pesada factura de cobro a una Universidad que, como el Externado, tiene derecho a un mejor destino.

Los problemas graves por los que atraviesa la institución no se resuelven ignorándolos u oyendo a una cohorte de aduladores que todo lo encuentran bien mientras sus holgadas posiciones no corran riesgos, contratando costosos asesores de imagen que solo piensan en sus jugosas remuneraciones.

Hay que definir, por ejemplo, una política salarial unificada y consistente para todo el personal docente. No puede ser que las directivas aumenten o disminuyan las remuneraciones, sin que ello obedezca a una política seriamente estudiada. Tampoco puede ocurrir que profesores en los que la Universidad invirtió muchos años de financiación en el exterior, de la noche a la mañana renuncien y aparezcan en la competencia promocionando programas, olvidando inclusive su alta investidura de servidores públicos, como ha sucedido insólitamente con el otrora consentido profesor Carlos Bernal, magistrado de la Corte Constitucional, hoy abierto promotor de la excelencia académica del centro universitario confesional al que decidió prestar sus servicios: (https://www.youtube.com/watch?v=IWs_s4krvHU). ¿Qué pasó aquí?

Eso requiere una explicación. Como también la exige un suceso oscuro de aparente abuso sexual comentado en todos los pasillos protagonizado por un alto funcionario, que ha suscitado la intervención del Sena, ante la duda no resuelta de que las directivas pretendieron ignorar las quejas formuladas o al menos no resolverlas con la prontitud requerida.

Se necesita de un piloto que comprenda que la nave está teniendo problemas, que no pueden superarse otorgándole importancia a una inoperante Asociación de Exalumnos, que así como no sabe de la población de los egresados, menos conoce de los urgentes desafíos del Externado de hoy. El reto es grande y ahora.

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