Por un sistema democrático de becas en el exterior

Por un sistema democrático de becas en el exterior

Por: Jorge Fernando Perdomo.
Profesor de la Universidad Externado de Colombia.
Jorge Fernando Perdomo, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Muchos externadistas han sido becarios en el exterior y no cabe duda que este reconocimiento en la mayoría de los casos ha sido fruto del trabajo dedicado no sólo durante los estudios de pregrado o posgrado, sino también del alto rendimiento y buen desempeño en la actividad profesoral.

Premiar el nivel y rigor académicos ha caracterizado a la Universidad Externado de Colombia desde hace muchas décadas; el maestro Fernando Hinestrosa, a quien extrañamos por estos tiempos más que nunca, siempre tuvo una visión globalizada y moderna del estudio de las ciencias jurídicas, económicas y sociales en general, él fue el gran artífice de la formación vanguardista del cuerpo de profesores e investigadores con que cuenta nuestra alma mater en la actualidad.

Precisamente por ello y para que nuestra Universidad siga proyectándose como una de las mejores, es muy importante e imperativo que exista un sistema de postulación y otorgamiento de becas para estudios en el exterior absolutamente reglado, democrático y basado primordialmente en el mérito. No son claros hoy en día los criterios reales (no simplemente los proclamados) que se utilizan para asignar estipendios en el exterior; y como sobre ello no hay claridad o, por lo menos, no hay interés en que ésta exista, hemos venido asistiendo en los últimos meses a un escrutinio público sobre los motivos para otorgar becas y, más aún, sobre los méritos o no de algunas de las personas que hoy gozan de dicho reconocimiento. Si no hay información veraz y pública, habrá especulación y caos.

En las últimas semanas fue presentado ante el flamante Consejo Directivo de la Universidad, por primera vez y tal vez motivados por las nuevas discusiones sobre democratización que algunos hemos impulsado, una lista de las personas becadas en el exterior; si bien allí podemos ver quiénes son y qué programas están cursando, no se dice nada sobre el monto de la beca correspondiente. Esta deliberada omisión en lugar de aportar a la discusión sobre democracia en materia de becas, oscurece más el panorama, pues es deseable saber cuál es el rasero que existe para asignar montos específicos y concretos a cada becario. No se olvide que el principio de igualdad debe garantizarse aquí también.

La institucionalización y democratización del Externado son imparables. Todos los estudiantes y profesores deben saber a ciencia cierta cuándo, cómo y con base en qué criterios pueden concursar para acceder a becas y estímulos en el exterior.

Concursar presupone, por su parte, reglas generales, claras y públicas, procesos transparentes de selección y abandonar la política del dedo, la alienación y el amiguismo. Una especial consideración merecen quienes ya gozan de ese beneficio y se encuentran desarrollando su proyecto académico; ellos deben tener seguridad sobre la duración de la beca (esto no debe depender del arbitrio de las directivas de la Universidad), sobre las condiciones de su prórroga cuando ello sea necesario y del plazo máximo permitido o financiado por la Universidad. Deseable que sea la institución la que determine los ámbitos académicos donde se requiere más investigación para que hacia ellos se dirija una política institucional de excelencia e innovación.

El Externado ha sido pionero en la formación de profesores e investigadores en el exterior; no dejemos apagar esa llama y, mejor aún, avivémosla con decisión y democracia.

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