¡Patos al agua!

¡Patos al agua!

Ante la inminencia de elecciones profesorales para el Consejo Directivo, es propicio iniciar el debate de propuestas sobre la conducción del Externado.

Por: Néstor Osuna.
Profesor ordinario de la Universidad Externado de Colombia.

A pesar de la comprobada intención de las autoridades de la Universidad de posponer por y para siempre la convocatoria del cuerpo profesoral a elecciones de sus representantes ante el Consejo Directivo, finalmente tendrán que hacerlo en un plazo breve, ante la presión de las sucesivas reuniones de docentes que reclaman con justicia esta renovación y ante el hecho inocultable del agotamiento del actual Consejo, con su período vencido hace más de quince años, progresivamente deslegitimado y hasta diezmado ya en su integración.

Así que quienes aspiren a dirigir el rumbo del Externado bien harían en manifestar desde ya sus motivos y razones, lo cual no sólo revitalizaría la vida universitaria sino que permitiría abrir varios debates que son inaplazables para el futuro de nuestra institución, sobre asuntos que podemos y debemos decidir entre nosotros. A simple título de ejemplo, van los siguientes:

Néstor Osuna, profesor ordinario de la Universidad Externado de Colombia.
  1.  
  1. ¿Debe la Universidad mantenerse como una institución constreñida a las ciencias sociales, o es preferible ampliar su espectro a otras áreas del conocimiento? En varias ocasiones se ha mencionado la posibilidad de abrir una Facultad de Medicina o de Ingeniería, pero no se aprecian avances en ese sentido. Mantenernos como hemos sido hasta ahora tiene ventajas y desventajas: podríamos concentrarnos en ser pioneros en ciencias sociales y asumir que por ello la Universidad mantendrá más o menos sus dimensiones actuales, pero también sabemos que las tendencias contemporáneas impulsan hacia la interdisciplinariedad y que una institución universitaria sin investigación en ciencias duras siempre será menos robusta, universal y reconocida que una abierta a todas las áreas del conocimiento.
  1. ¿Cómo mejoramos la calidad de nuestra oferta académica? El Externado goza de reconocimiento, pero la calidad requiere ser permanentemente mejorada para cumplir satisfactoriamente con nuestro objeto social. ¿Debemos para ello replantear los currículos y las estrategias académicas de los pregrados? ¿Qué tantos recursos se deben destinar a la investigación?
  1. ¿Cómo debe ser el estatuto docente? En este punto necesitamos concertar unas reglas transparentes y atractivas para los profesores, que garanticen la estabilidad profesoral e impulsen la calidad del trabajo universitario. ¿La contratación por períodos académicos es compatible con una educación de calidad? ¿Qué factores debe tener en cuenta una escala justa de remuneración?
  1. ¿Cómo debe administrarse el patrimonio económico del Externado? La opacidad en este tema ha sido nociva para la Universidad. En ocasiones, el discurso oficial alude a la holgura y a la solidez económica de la institución, y en otras ese mismo discurso impone recortes y restricciones fundadas en razones de estrechez económica. ¿Cómo estamos en realidad y qué hacemos con esos recursos, ya sean ellos muy abundantes o apenas suficientes para sobrevivir como espartanos? No está de más recordar que la Universidad es una fundación, esto es, un patrimonio construido por el trabajo de cientos de profesores y estudiantes a lo largo de muchos años, que no tiene ánimo de lucro y que quienes administran esos fondos no son sus propietarios.

En fin, estos y otros temas deben ser debatidos en el seno de la Universidad. La reciente contratación de una consultoría externa para que le suministre a la administración actual un plan de renovación universitaria no puede suplir la discusión interna. No se oculta que lo que pone en evidencia esa asesoría es la orfandad de iniciativas de esta administración y su desconfianza infundada en la deliberación interna, pero sean cuales sean sus resultados, que por lo demás, no se han hecho públicos, ello no puede suplir la deliberación ni la democracia internas.

Sin negar que una mirada desde la distancia puede tener utilidad, el Externado nació, se consolidó y sobrevivirá a partir de la experiencia vital de quienes día tras día lo hemos construido y que sabemos como nadie más cómo somos y qué fortalezas y debilidades tenemos, sin complejos de inferioridad ni sensación de incapacidad para gobernarnos.

Así pues, al agua patos y que se abra el debate: sin tabúes, sin miedo, sin prejuicios y ojalá, sin tantas falacias ad hominem como se ha visto en tiempos recientes.

Coda. Estoy condolido ante la muerte de Lucero Zamudio, a quien conocí en el Externado y a quien aprecié y admiré como académica e investigadora sin par. Son muy conocidos sus aportes sociológicos sobre la interrupción del embarazo y las formas de familia en nuestro país. Yo quisiera resaltar su apuesta por introducir al Externado la discusión sobre la validez de los conocimientos de los pueblos ancestrales de Colombia y su apertura permanente a la diversidad epistémica. Tuve ocasión de manifestarle en varias ocasiones mis desacuerdos con algunos asuntos de gestión universitaria en los que ella tuvo protagonismo, pero eso nunca nubló mi reconocimiento ni mi aprecio hacia ella. Hasta siempre, querida profesora.

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