La pobre viejecita

La pobre viejecita

¿Qué hay detrás de la multimillonaria inversión del Externado en el poderoso Grupo Bolívar?

La noticia divulgada recientemente sobre el Externado, como la institución privada de educación superior con el más cuantioso patrimonio  –no desvirtuada hasta ahora por funcionario directivo alguno–, explica muchas cosas acerca de su endogámica y secreta administración, pero también pone de presente varios aspectos que la comunidad externadista debe conocer en detalle, con miras a exigir una administración  transparente y eficiente de tan apreciable haber.

En primer término, quedó revelado que la Universidad es titular de una minoría relevante en el Grupo Bolívar, uno de los cinco conglomerados financieros nacionales, figura que tuvo aparición mediante la ley 1870 de 2017[1]. Esta normativa impone a los accionistas de tal conglomerado conocer los riesgos de su inversión,  la magnitud de la supervisión a que se encuentra sometido y también su exposición a nuevos llamados de capital, debido a que la ley adoptó criterios internacionales en materia de patrimonio mínimo para tales entes, lo cual puede llevar a que en cualquier momento el Externado pueda verse forzado a aportar nuevos recursos de capital para evitar la reducción de su porcentaje de participación en el mencionado  Grupo.  ¿Algún directivo ha analizado estas implicaciones  para la Universidad?

Otro aspecto de la mayor trascendencia para un accionista de un conglomerado de tal entidad, tiene que ver con la alta profesionalidad y conocimiento especializado de quienes deciden sobre el desempeño y suerte de tal inversión, tanto más ante la evidente volatilidad de la economía mundial por estos tiempos  y frente a la amenaza real de la tecnología financiera –fintech– que pretende desplazar el negocio tradicional de los bancos y las aseguradoras. ¿Quiénes supervisan esta inversión del Externado, cuáles son sus credenciales para ello y a quién le reportan al respecto?

En materia tributaria también existen efectos palpables de esta inversión particular del Externado, pues desde el año 2017 todas las Instituciones de Educación Superior (IES) debieron adoptar el régimen de las llamadas ESAL –Entidades Sin Ánimo de Lucro–, lo que las llevó a quedar registradas bajo un régimen más favorable en materia de pago de tributos, bajo la condición, según la cual, los excedentes de la operación de la entidad sean todos reinvertidos en su propia actividad. ¿Está cumpliendo el Externado con este condicionamiento, para gozar así de un régimen tributario más benévolo y podría algún directivo informar al respecto?

Finalmente, cabe preguntarse: ¿Ha sido materia de juicioso estudio por parte de las directivas, la revisoría fiscal o la dirección financiera, la conformidad de la inversión del Externado en un conglomerado financiero, de cara a los postulados legales que orientan su objeto como fundación dedicada a la educación superior,  y específicamente frente a lo dispuesto por el  artículo 32 – letra e– de la ley 30 de 1992?

Ojalá contemos con una respuesta, antes de que algún ente de inspección,  vigilancia y control  encuentre  una oportunidad para sorprendernos.

Es de esperar que los representantes del Externado en la junta directiva. Juan Carlos Henao y Marta Hinestrosa, hayan advertido estos riegos para la Universidad mientras cómodamente aprueban todo lo que el gigante financiero somete a su ilustrada consideración.

[1] Conglomerado Financiero: Grupo de sociedades con  una controlante común, que participa simultáneamente, en actividades financieras, aseguradoras y de inversión, vigilado integralmente por la Superintendencia Financiera.

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