La nueva representación estudiantil en el Externado

La nueva representación estudiantil en el Externado

Los alumnos elegidos deberán actuar con carácter firme, independencia de criterio e integridad absoluta, de tal manera que resulten inmunes a los halagos y a la crítica.

Por: Hernando Parra.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

El mes de marzo culminará en el Externado con la elección de los nuevos representantes de los estudiantes ante el Consejo Directivo de la Universidad. Nuestra casa de estudios debe sentirse orgullosa de contar con esta  oportunidad  mediante la cual  el estamento estudiantil participa formalmente en  principal órgano de gobierno universitario, tanto más cuando fue el Externado  una de las primeras instituciones de educación superior que consagró en sus estatutos esta figura,  plasmada  en  la reforma de 1959, donde por primera vez se establecieron unos requisitos para elegibles y electores, algunas funciones y termino de vigencia de esta representación. 

Hernando Parra, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Los estudiantes que reciben este mandato han de cumplir una importante labor, que debe desplegarse con vocación de atender tres dimensiones diferentes, referidas ellas en su orden, a la vocería de sus representados, en primer lugar, a la participación en el gobierno universitario, y finalmente a la veeduría frente a la gestión tanto académica como administrativa. En cuanto a la función vocera, debe ella orientarse a plantear ante el órgano directivo las inquietudes, reclamos y anhelos de la comunidad representada, actuación esta que no le priva a la representación estudiantil de contribuir también en la preparación de respuestas y soluciones a las temáticas enunciadas. En cuanto a la función participativa, ella cubre especialmente lo relacionado con la intervención activa en la formulación de planes, programas e iniciativas que promuevan la modernización  y el  fortalecimiento  institucional; y en cuanto a la función veedora, ella ha de extenderse sobre la gestión tanto del propio Consejo, como también sobre la del rector y la de los demás funcionarios que desempeñan tareas directivas, con especial relevancia en la operación patrimonial de la Universidad, de manera que también los estudiantes puedan apoyar al aseguramiento del apropiado destino de los recursos de la Universidad. 

Así entonces, la tarea de la representación estudiantil exige, ciertamente, compromiso con la causa, dedicación a las ejecutorias y devoción por los principios y valores que han inspirado el ser del Externado. Sin embargo, lo anterior solo puede ser alcanzado, si y solo sí, los representantes estudiantiles optan por obrar con carácter firme, independencia de criterio e integridad absoluta, de tal manera que resulten inmunes a los halagos y a la crítica, u a ofertas de promisorias vivencias en la academia, pues lamentablemente en este espacio circulan también monedas de intercambio, que por su abusiva utilización vienen envileciéndose notoriamente. 

Ahora bien, como ocurre frente a toda función político representativa, la comunidad estudiantil debe mantenerse vigilante frente al desempeño de sus nuevos representantes, no solo mediante la exigencia de un actuar decoroso y digno del cargo que ellos ostentarán, sino también requiriendo de ellos la  necesaria,  periódica y oportuna rendición de cuentas, entendida esta última como la explicación a sus electores sobre las acciones emprendidas y el resultado de las mismas, con la ilusión de que ello se traduzca en un inspirador para que la rectoría  y el propio Consejo Directivo se resignen finalmente  a cumplir con ese elemental deber de responsabilidad y de transparencia, inherente a todo mandatario y administrador de recursos ajenos. 

Frente a los grandes desafíos que ocupan hoy la atención de toda la Universidad, tales como la conformación del Consejo de Profesores, el estatuto docente, las proyecciones presupuestales, la reforma estatutaria, la elección de directivos y tantas otras, es grande la expectativa respecto de estos nuevos dignatarios, pero nos asiste la convicción de que obrarán en coherencia con el momento histórico que vive el Externado, y que sin duda alguna dibujará el próximo trecho de su camino.

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