Es la hora de reivindicar el disenso

Es la hora de reivindicar el disenso

Las diferencias y los desacuerdos en el Externado deberían promover nuevas ideas, de progreso y no alimentar más el aislamiento y el autoritarismo.

Por: Juan Pablo Estrada.
Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Es fácil promover el disenso de manera discursiva. Ser grandilocuentes hablando de tolerancia y de respeto por las ideas de los demás. Señalar en público las bondades de tener contradictores legítimos, vanagloriarse de oír y respetar a los críticos, de nutrirse de las ideas ajenas, para luego, en privado, descalificarlos, desacreditarlos y promover su aislamiento.

La sociología política coincide en la importancia que tiene el disenso para el mantenimiento de las democracias robustas y sanas. Las diferencias y los desacuerdos son promotores de nuevas ideas, de progreso y se erigen como límite a los abusos de poder. El unanimismo, por oposición, les hace daño, las hace estancar y legitima los abusos de quienes ejercen el poder.

Juan Pablo Estrada, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Cuando acepté la invitación de varios de mis maestros de la Facultad de Derecho para participar en El Radical, pensé en los postulados del liberalismo radical que fueron el estandarte fundacional de nuestro Externado. También se me vino a la cabeza la célebre definición de liberalismo del médico y humanista español Gregorio Marañón, que sentenció que liberal es “quien está dispuesto no solo a entenderse con el que piensa de otro modo, sino también a dejarse convencer y hacer propios los argumentos del contendor”. Juré que esos postulados formaban parte de la genética externadista y por eso invoqué el que el Dr. Hinestrosa denominaba el “talante externadista” en mi primera columna en esta tribuna. Lamentablemente, me equivoqué.

Hoy, cuando El Radical ya no es una quimera sino una realidad, como lo confirman las visitas a la página de nuestra sexta edición –3.500 lectores en una comunidad estimada de catorce mil estudiantes–, corrobora que los externadistas tienen un “taco en la garganta” pero que no se atreven a sacar. ¿Extravió nuestra comunidad el talante al que tantas veces aludió el Dr. Fernando? Pareciera que muchos están presos de esa relación Externado – estómago, pensando solo en ellos, en su zona de confort y no en la Universidad.

No obstante, nos leen y bastante. Pero nadie que pertenezca a la comunidad profesoral se atreve a dejar un comentario en la página. Lo curioso es que, cuando esta nota esté al aire, recibiré varias llamadas o mensajes de datos para comentarla o hablar del editorial. Los profesores saben que hay síntomas visibles de una democracia enferma en nuestro Externado: Consejo Directivo sin renovarse, un sistema electoral que no garantiza la representación de las minorías, dádivas que compran silencios y muchas otras cosas que se deben corregir. Pero nadie quiere “desafiar” a las directivas del último bastión liberal de la academia, que se han encargado en privado de satanizar el disenso.

Se le está haciendo tarde al Rector Henao para mostrarnos que su liberalismo va mucho más allá de promover la apertura de un baño mixto en el bloque A. Ojalá aproveche el tiempo que le queda, por el bien del Externado.

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