El rumbo del Derecho

El Externado está en deuda con su Facultad más representativa. Aún no se diseña la semestralización de la carrera, ni tampoco permite hacer doble programa a sus estudiantes

Por: Ramiro Bejarano.
Profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Mientras la Facultad de Derecho vive como la ciudad de Popayán de las viejas glorias, en otras universidad

des han emprendido reformas significativas que cautivan a los estudiantes, como la relacionada con la semestralización de la carrera y el ofrecimiento de doble programa.

El Externado está en mora de migrar a otros esquemas de enseñanza, que superen el inveterado modelo de la clase magistral, la evaluación esporádica y la necesidad de revocar como causal de revisión de un examen el que se hubiere preguntado sobre materia no vista en clase. Todos estos esfuerzos en su tiempo sirvieron para educar a los abogados que pisaron los otrora salones libertarios del Externado.

Ramiro Bejarano, profesor emérito de la Universidad Externado de Colombia.

Hoy soplan vientos diferentes, propósitos más ambiciosos, y sobre todo hay unos estudiantes ingeniosos que saben que el mundo del saber no se agota en una clase.
El Externado se ufana de que sigue siendo alto el porcentaje de personas que tocan nuestras puertas buscando hacerse abogados, y comparan con otras universidades. Sin duda, hay allí alguna perspectiva de que se va por buen camino; empero, el planteamiento no puede reducirse a esa fría estadística, pues es necesario tener en cuenta que si bien el Externado sigue teniendo importantes solicitudes de admisión, ello hay que mirarlo a través de dos sucesos: el primero, el costo de las matrículas no se incrementa hace algunos años, salvo para actualizar los valores con el IPC; y el segundo, en el primer año, según dato informado por el ex Rector de la Universidad de los Andes, Carlos Angulo, la deserción estudiantil es del 70%.

He allí una ecuación bastante alarmante. De un lado muchos estudiantes llegan buscando hacerse abogados al Externado, un buen número de ellos atraídos por los costos de matrículas en comparación con otras universidades de idéntico prestigio, pero por el otro lado, es grande la deserción de quienes se inician. La Universidad es consciente de esa situación y por eso ha llegado la hora de pensar en soluciones que combatan la masiva deserción y que garanticen preparación óptima a quienes persistan.

En los tiempos de nuestro ingreso al Externado tenía papel preponderante la enseñanza de la metodología, instrumento poderoso con el que los externadistas de la época ganamos preponderancia en los círculos académicos. Ese ensayo se abandonó por cuenta de una crisis que ya muchos han olvidado, pero que dejó honda huella, pues la metodología dejó de ser preocupación en la formación de los alumnos.

El resultado de esto es el no muy grato de que nuestros estudiantes de Derecho no son adiestrados en el arte de elaborar trabajos escritos, ensayos o similares, no solo porque la metodología perdió su norte, sino porque el volumen estudiantil no ha encontrado un mecanismo que permita controlar y evaluar los trabajos de cientos de alumnos.

La verdad hoy difícilmente un externadista en el recorrido de su vida en la Facultad, ha tenido oportunidad o necesidad de preparar monografías o ensayos, y esa falta de experiencia en un tema cardinal en la formación de cualquier profesional suele advertirse tardíamente, cuando el egresado enfrenta el reto de preparar una monografía o tesis de grado, sin contar con los elementos científicos para ello.

En una reciente reunión del Rector Henao con su Decana de Derecho, Doctora Adriana Zapata, y los directores de departamento, se ventiló el propósito de revisar los programas que están siendo seguidos por nuestros estudiantes. Es probable que ello contribuya a que los alumnos puedan recibir una mejor información, pero de allí a que la Facultad alcance los niveles de modernización que el mundo actual requiere, estamos muy lejos.

Hay que agotar esfuerzos en diseñar la semestralización de la carrera de Derecho, como también permitir a los estudiantes que accedan a un doble programa, de manera que cuando salgan a ejercer se encuentren en condiciones de competir en un mercado cada vez más competido