El continuismo descendente

El continuismo descendente

Pese a la promesa del actual Rector del Externado, que cuando asumió el cargo prometió siempre progreso, la Universidad se sigue hundiendo en medio de su totalitarismo y mal manejo.

No le están saliendo bien las cosas al Rector que cuando asumió el cargo prometió ejercerlo bajo el “continuismo ascendente”. Estos siete años perdidos han mostrado lo contrario y en particular que la rectoría se ejerce como un “albaceazgo”, como ya se conoce el período de Henao.

El Consejo Directivo tardó ocho meses para “aprobar” el proyecto del Reglamento de Profesores, pero el resultado de esa tardanza además de desastroso fue arbitrario porque se ejercieron unas dudosas facultades supuestamente derivadas de los artículos 13 y 14 de los Estatutos de la Institución.

La Universidad difundió el siguiente comunicado plagado de notorias imprecisiones: “El Consejo Directivo de la Universidad Externado de Colombia, luego de un detallado estudio a lo largo de varias sesiones, expidió el nuevo Reglamento del Consejo de Profesores, de conformidad con los artículos 13 y 14 de los Estatutos de la institución, teniendo en cuenta la propuesta presentada por el Consejo de Profesores. De esta manera se establecen las reglas básicas de su composición y funcionamiento.”

La primera inexactitud radica en haberse atribuido competencia el Consejo Directivo para reformar a su antojo el Reglamento aprobado por los profesores, pues los artículos 13 y 14 no prevén tan abusiva licencia. Se ultrajó la voluntad soberana del cuerpo de profesores y en vez de haber tomado nota del Reglamento, se alteró severa, maliciosa y fraudulentamente. Después de este atropello, que se suma a muchos otros, es notorio que la otrora casa del radicalismo liberal, surgida de las cenizas de la batalla de la Humareda, es gobernada por una camarilla que no permite el disenso, y que, definitivamente, está decidida a sepultar las voces que no se arrodillan a sus maniobras totalitarias.

El abuso del Consejo Directivo que terminó suplantando groseramente la voluntad profesoral consistió en desnaturalizar el Consejo Profesoral, pues el quorum para que pueda reunirse y deliberar está hecho para que no pueda hacer ni lo uno ni lo otro, como lo saben las directivas.

Ese mismo Consejo Directivo conducido por el Rector se empeñó en que en el reglamento profesoral se previera que las votaciones serán nominales si así lo pide la asamblea, como obviamente ocurrirá creando un clima de intimidación para los votantes. Y como para que no quedara duda del asalto, hicieron de la Secretaría del Consejo de Profesores un ente con facultades marginales que solo puede actuar donde lo indique la asamblea profesoral, como lo propuso sin éxito un cercano amigo de las directivas durante las deliberaciones profesorales, quien a pesar de haber sido derrotado luego, con intrigas y cabildeo, consiguió que Rector y Consejo Directivo le “dieran la razón” a espaldas y en contra de los profesores.

Ese paso en falso ha estado acompañado de una calculada política de reducción de salarios y arbitrarios recortes presupuestales. De la noche a la mañana el Rector ha decidido disminuir salarios a ciertos profesores escogidos a dedo, como todo lo que hace, sin que tan abusiva estrategia se haya atrevido a tocar su propia remuneración ni la de su entorno.

Corre en los pasillos del Externado la preocupación de que algo está pasando en las finanzas de la Universidad, porque ya es voz generalizada que la comunidad universitaria está padeciendo penurias como no financiar viajes para concursos o investigaciones, pues la postura recurrente es la de que no hay recursos si hay crisis de liquidez, ella no impide que el Rector haga presencia en una de las reuniones en París de la Asociación Henrí Capitant, cuya utilidad a la comunidad externadista está por verse.

No parecería extraño que esta nueva cruzada de reducción de salarios obedezca a un propósito de perseguir a algunos profesores, a quienes por cuenta de esta represión no les está quedando camino diferente que el de sindicalizarse para que se respeten sus derechos. Ya se presentó el retiro del profesor Carlos Bernal, acosado no solo por temas económicos.

Como no se conocen cuentas comprobadas de los egresos ni se ha permitido una auditoría, nadie sabe cuál es la razón de esta política restrictiva que no se compadece con las cuantiosas inversiones que tiene la Universidad. Solo falta que la supuesta iliquidez sea una coartada para que el Externado enajene en silencio su participación accionaria en el poderoso Grupo Bolívar, inversión de cuyos resultados solamente se enteran el Rector y la familia Hinestrosa, ni siquiera el decadente Consejo Directivo.

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