Crecen las denuncias por la negligencia en el Externado

Crecen las denuncias por la negligencia en el Externado

La comunidad externadista y EL RADICAL conocieron un documento difundido por un grupo de profesores que se hacen llamar los EXTERNADISTAS LIBERTARIOS, en el que hacen graves denuncias y críticas sobre la situación por la que atraviesa el Externado.

Docentes de varias facultades de la institución advierten sobre la negligencia del Rector, Juan Carlos Henao; y de los directivos que lo acompañan en su reprochable gestión, como la Secretaria General, Martha Hinestrosa, entre otros, a quienes señalan como los responsables de que el Externado esté hundido en una crisis sin precedentes.

Mamados de la indolencia” encabeza el documento en el que los EXTERNADISTAS LIBERTARIOS denuncian el desastre de la administración de Henao, conocido ya como el ALBACEA, su falta de liderazgo y las mentiras de las que se ha valido para asegurar sus intereses mezquinos. Igualmente, hacen delicadas acusaciones sobre la situación actual que vive FIGRI y la Facultad de Derecho; y además, revelan lo que hay detrás de la masacre laboral que se aproxima en la Universidad.

También, se hacen otras manifestaciones en ese documento, inclusive alguna inconformidad con EL RADICAL, que publicamos íntegramente para honrar la fidelidad del texto difundido el 25 de noviembre de 2019, a través del usuario de Twitter @Extlibertarios.

Diatriba a la Angurria

Del Externado y su régimen

Los Externadistas Libertarios nos mamamos. Nos mamamos de la indolencia y nos mamamos de la negligencia. El externadista, por principio, debe rechazar la mentira y más cuando ésta se usa para asegurar intereses mezquinos. Y es que el 2019, como nunca en la historia de nuestro Externado, fue el año en el que enfrentamos las actitudes más bajas que desdicen de los valores que recibimos de los abuelos radicales.

Con pasmosa decepción hemos visto como el Externado se convirtió en una autocracia que consolida una micro sociedad feudal, repleta de señores que pelean a mandíbula batiente por mantenerse como caballeros de la “corte” u otros que aspiran a entrar en esa cúpula plagada de una unanimismos que concretan un régimen dogmático y autoritario, no controlado por la figura del Rector, sino por la Secretaria General que le sede el control de lo académico a cambio que los numérico no sea de su interés, al menos de manera directa, respaldado en el desconocimiento de las finanzas y todo lo relacionado a los manejos monetarios.

En un fin de semana de protesta social creemos que, como miembros de la comunidad y temerosos de un desenlace negativo que derrumbe los cimientos morales (pues los económicos aparentemente por las noticias de prensa estarían garantizados) lleguemos a ser y na Universidad más, que termine atrayendo a quienes en la historia del Externado se han rechazado por no cumplir con los estándares de excelencia académica, intelectual y moral que se delinearon desde los principios en las galerías del Palacio Liévano.

De la Re(y)ctoria

Rechazamos la política mentirosa que el señor Re(y)ctor reforzó desde principios de 2019. En diversas reuniones en las que miembros de este grupo estuvieron presentes, se nos presentó un discurso poco estimulante, justificando la claudicante posición de reducir el Externado a una Escuela de Posgrados, porque los ingresos de este rubro superaban a los de pregrado; igualmente se habló de enfocarse en este crecimiento pero a todas luces se enredó esa discusión en una cadena mentirosa de justificaciones y excusas para demostrar que el Externado renunciaba a buscar bachilleres de calidad que nos devolvieran el lustro perdido en los últimos años.

A reglón seguido, se comentaba del supuesto direccionamiento “estratégico” hacía la adopción en todos los niveles académicos de la Inteligencia Artificial (AI) y del Big Data  “juepucha eso es muy bacano”, pero en esta reorientación se desconoció lo más importante y por eso cuestionamos ¿Cuáles han sido las decisiones institucionales sobre las herramientas académicas y tecnológicas que se pondrían a disposición de toda la comunidad para que esa “visión” tuviera una respuesta hacía los estudiantes de las diferentes facultades?

La respuesta es ninguna, no existe ningún laboratorio de inteligencia artificial, siquiera en planos, que refleje ese objetivo. Nos preguntamos ¿Acaso el Re(y)ctor, en su autonomía, se ha preocupado que estas plataformas sean la base para que las facultades puedan apropiarse de la técnica? Universidades como la Nacional o los Andes han hecho inversiones importantes en servidores y acceso a computación en la nube del más alto nivel y vemos como docentes colegas están haciendo, entre otras cosas, investigaciones que van desde el análisis de casuística jurídica hasta profundizar en los indicadores de los ODS. Es decir, estamos a años luz de distancia que se reflejan en los rankings en los cuales cada vez menos aparecemos.

La siguiente mentira y quizá la más grave, es la promesa de llamar a elecciones de Consejo Directivo de la Universidad después de tan ilegitima forma de haberse hecho reelegir por el señorazgo que ya completa 22 años de negligente e inoperante accionar. Nadie desconoce que fueron testigos de excepción ante la sabiduría del Doctor Fernando Hinestrosa, pero ante el desconocimiento del Doctor Henao han demostrado la ineptitud a través de esa ambición de amarrarse al cargo con pocas justificaciones morales y éticas.

El Re(y)ctor y su camarilla calmaron a la galería docente, habida de participar democráticamente en la renovación y potencial resurgimiento del externadismo liberal, y con falsas promesas y enredos han evitado que la asamblea profesoral tenga un estatuto que refleje lo que los estatutos fundacionales del Externado promulgaron como un Gobierno de Docentes para docentes. Quienes obtuvimos el título de abogados sentimos la más profunda decepción que nuestra Alma Mater usará el conocimiento de lo jurídico para violentar los mínimos principios del Gobierno universitario.

Otro hecho, aunque anecdótico, refleja el actual sentimiento de angustia y pesar en muchos funcionarios, que en el cierre del año anterior, el Re(y)ctor en su forma desabrochada para expresarse, recibió en esos primeros días con un “bienvenidos a playa baja”, agrediendo de manera profunda a quienes con su trabajo asistencial o de servicio sintieron que su trabajo era menos que importante para el funcionamiento normal de la institución.

Estos 7 años de gestión han sido desafortunados y decepcionantes. Sin embargo, en justicia debemos reconocer los aciertos del Re(y)ctor al nombrar algunos funcionarios que, de no ser por ellos, el caos administrativo y académico cundiría a lo largo y ancho del campus. La Directora de la Biblioteca, el Director de TIC, el Decano de Economía y la Decana de Administración Hotelera son los escasos aciertos de tan fallida gestión, primordialmente en lo administrativo.

De lo administrativo

El arte de la administración establece que, ante un nuevo director o gerente, se debe revisar las capacidades del equipo directivo. Acto que el Doctor Henao se negó a realizar justificando que en el “continuismo ascendente” no venía a realizar cambios drásticos y que en su falsa humildad, le quiso dar el respaldo que, como abogado, demostró que desconocía de los fundamentos mínimos para dirigir una empresa como el Externado.

Nadie niega que este acto de denegación administrativa es la imposición del control por parte de la señora Martha Hinestrosa sobre las áreas administrativas, en especial las que manejan las áreas relativas a los temas económicos y financieros de la Universidad. Los nombramientos antes mencionados son netamente académicos con excepción de las TIC, no obstante esta área no condiciona de manera profunda los ingresos y gastos de la operación, ergo estaba dentro de la esfera del Rector asumirlos.

De los anteriores se mantuvieron el señor Pachón en administrativo, el señor Sánchez en RRHH (y publicaciones) y el señor Valencia en financiero. El primero salió porque ya era notorio el manejo indebido sobre los recursos de los bloques nuevos y en general de las compras de la Universidad (por cosas similares se decretó paro indefinido en la Universidad Distrital).

El segundo, con párrafo aparte, resultó ser un pervertido de la peor calaña, acosando a niñas del Sena y como buen señor feudal, creyendo que lo cobijaba el Derecho de pernada, la directiva intentó protegerlo hasta que la demanda penal acabó con más de tres meses de protección de parte del señorazgo controlado por la Secretaría General que, a manera de premio de consolación, le pidió la renuncia, negándose a proceder como una empresa con valores y principios que habría despedido sin contemplaciones a este personaje, dando muestra que la política tolerante ante el acoso y el abuso sexual, continuamente denunciado por estudiantes y funcionarios, tenía un punto de quiebre a favor de las víctimas de tan deplorable delito.

El último directivo, el señor Valencia, completa el trío más oscuro y patético que haya manejado una universidad desde la fundación de la Universidad de Salamanca. Es increíble que una Universidad que, supuestamente, produce los mejores financieros del país, tenga un contador como Director Financiero sin el respaldo académico y conocimiento técnico para manejar $3,2 billones en activos de la Universidad “más rica de Colombia”. A manera de muestra, el Director Financiero de los Andes, es egresado de FIGRI, docente de mucho tiempo de los Andes y del Externado, y con estudios de maestría y doctorado. Mientras este buen externadista le dio viabilidad financiera al proyecto de becas del Pacifico y ahora del Caribe de los Andes, no se ve que el señor Valencia haya puesto una coma en el difuso y poco viable financieramente plan de becas que promociona el Re(y)ctor.

Algunos docentes que hemos participado en el manejo de programas, en la organización de eventos o dirigiendo consultorías hemos padecido la prepotencia y autoritarismo del señor Valencia, quien de menara contumaz se resiste a cambiar el concepto de presupuestación de los programas, a conectarse con la realidad del mercado y a replantear la estructura del alcabalero AIU que inviabiliza casi todas las consultorías y tiene al borde de la inviabilidad la gran mayoría de programas de la Universidad. El ambiente pesimista que hoy vive la Universidad se hace patente hablando con un director, coordinador o inclusive con una asistente que, al ser la parte más débil de la cadena, se les condena como responsables de no cumplir con el mínimo de inscritos.

Esto sin contar con el maltrato de parte del señor Valencia cuando en su posición de poder se abroga decisiones y hasta tiene la cachaza de decir “no pidan cita con el Rector, que el de números no entiende nada y de nada sirve importunarlo”. Mientras tanto el número de estudiantes cae inexorablemente. Y aún más grosera es la situación cuando se conmina a cumplir el punto de equilibrio sin que se tenga en cuenta que aproximadamente el 60% de los ingresos de cualquier programa, foro o seminario es gestionado por la misma Universidad (docentes, salones, audiovisuales, catering y AIU).

Y para reforzar el dominio perverso sobre los recursos de la Universidad, los docentes hemos padecido la ignorancia del señor Valencia sobre los procesos académicos (no es docente) con la cual pone innumerables trabas directamente o través de su contador esbirro, no solo para presupuestar un evento como para traer un docente extranjero, para cubrir necesidades de los programas, sino también para comprar tiquetes a la poco clara oficina de Aviatur, que suele cotizar a altísimo costo y con la lentitud en la aprobación propia de su burocrática oficina (exige entre 8 y 10 vistos buenos para autorizar un egreso). Muchas veces el docente, que asume el costo de los traslados, termina pagando la porción más costosa de un viaje académico o laboral en representación del Externado.   

Por último, la crisis del sector educativo, en especial de las IES, merece que un profesional financiero avalúe de forma técnica la estructura de costos de la Universidad y determine un recorte de gastos insulsos. Una Universidad que continua privilegiando el uso masivo de papel, incluyendo el antediluviano papel carbón, que aún maneja la figura del patinador cuando muchas de esas tareas se pueden realizar desde lo digital, demuestra que quien dirige el área financiera y sus subalternos contables son ejemplo de ineficiencia y negligencia.

Párrafo aparte debemos asumir sobre las personas de promoción. Por un lado, la señora Martínez de Admisiones; y por el otro, la señora Lozano en Comunicaciones, quienes han logrado la monumental obra de convertir al Externado en el Tíbet universitario donde Derecho equivale al Budismo como lo único suficientemente atractivo que se observa en ese aislado territorio que se convirtió el Campus, gracias a una muy limitada oferta publicitaría con excepciones puntuales en FAE. Qué podemos decir de las demás facultades a quienes se les convirtió en un reto enorme vender la marca del Externado y tienen acceso a una publicidad muy pobre que no muestra los valores diferenciadores a la gran masa de potenciales estudiantes.

Como corolario de esta sección de la diatriba debemos comentar que estas unidades de servicio, por principio fundamental, están montadas para servir a toda la estructura académica. Pero en lo retorcido del concepto de dirección del Externado, son los académicos los que debemos plegarnos al poder omnímodo y autoritario de estas áreas, en especial la financiera, donde sus funcionarios nos hacen un favor muy especial gestionando el pago de unos gastos de viaje o una cuenta de cobro. Esto sin contar el pésimo servicio a los estudiantes interesados que hace que los egresados nos digan que si no fuera por la calidad académica de la institución se habrían retirado tan solo por el maltrato del que son víctimas durante un proceso tan sencillo como la regulación de un crédito del Icetex, a manera de ejemplo.

De la Facultad de Derecho

Los docentes de este grupo, adscritos a la Facultad de Derecho, sentimos ya no decepción sino angustia por las actitudes casi suicidas, no solo del Re(y)ctor sino de la gran mayoría de directores y de la Decana. El nivel de conflictividad que se vive actualmente jamás lo habíamos sentido, a tal punto, que a manera de solicitud respetuosa, queremos hacer notar que el proceso de Acreditación de Alta Calidad que debe surtirse en los próximos meses puede no ser exitoso, sino se deponen los egos y sesgos intelectuales que hoy se observan.

Una Facultad que ha disfrutado del derroche de recursos por saberse la mayor proveedora de los mismos, ahora no entiende cómo reducir la onerosa carga financiera, derivada del desorden en la asignación de becas y que hoy no está viendo el retorno de semejante inversión; tampoco logra entender cómo mantener una nómina que busca el mínimo de actividad docente a costos de investigador, entre otros muchos procesos cuyos costos no se pueden medir por el desorden administrativo que da el poder de distribuir los gastos en innumerables centros de costos que nadie audita.

El simple rumor en 2018 que mencionaba que la Facultad ya no generaba utilidades, el año pasado se convirtió en una certeza, al menos para el pregrado, generando nerviosismo entre muchos que ven que desde la Re(y)ctoria y la nueva Decana se pretende reducir la nómina sin un claro objetivo de calidad y eficiencia, sumado a que en algunos departamentos se siguen protegiendo a los grupúsculos de aduladores que cada Director maneja y les permiten tener una baza de poder frente a otras direcciones e inclusive frente al Re(y)ctor.

Adicionalmente, esta situación de crisis ya ha generado una molesta baja calidad de los estudiantes donde no hay procesos claros de selección y ya algunos de nosotros hemos renunciado a materias, pues se nos ha dicho de manera directa que ningún alumno puede perder ya que no se puede arriesgar el punto de equilibrio. Estudiantes, además, nos cuestionan por la disparidad de su propio conocimiento y donde la calidad brilla por su ausencia.

Paradójicamente esos mismos estudiantes son los mismos que también nos han reclamado por el nivel de los parciales, pues asumen que hay una directiva para saturarlos y que se vean obligados a pagar supletorios como una estrategia de aumentar los ingresos de la Facultad.

Para los docentes de este grupo sabemos que NO utilizamos ninguna estratagema en este sentido y confiamos que esto no sea más que un mito urbano.

Los estudiantes cada vez más activos y críticos de la situación de la Facultad, ven igualmente como el sesgo hacía lo administrativo, constitucional y procesal les está cerrando la oportunidad de acceder a campos laborales de la empresa privada y de la gestión corporativa, nichos que los Andes domina pero que universidades como la Nacional o el Rosario decidieron competir, sin dejar de lado que otras de menor tamaño y calidad lo están haciendo, como la Sergio Arboleda y La Sabana.

En estos momentos de crisis no existen nichos exclusivos y en la medida que se reciban menos estudiantes con disposición hacía lo privado, más temprano que tarde dejarán de hacerlo para lo público.

Igualmente vemos como la llegada masiva y permanente de becarios ha generado un deterioro de procesos académicos afectando su continuidad y generando repetición de contenidos que se traslapan en los diferentes ciclos de los programas con la consecuente molestia del estudiantado. 

Desde lo electoral, las promesas incumplidas del Re(y)ctor han generado grupos con intenciones de poder, a tal punto que algunos docentes podrían apoyar una tercería ajena a la Facultad para evitar que un nuevo Re(y)ctor, surgido de la entraña de la misma, termine polarizando aún más la situación.

La otrora grande Facultad de Derecho se ve pequeña y timorata ante la competencia que merecía de una Decana (o) de más talante y de mayor presencia. Dirigir una Facultad al tiempo que una oficina de abogados de reconocida tradición pone de presente que la decanatura y las direcciones de departamentos de la Facultad de Derecho son cargos por horas (con salario full time), donde las decisiones se dilatan de manera desesperante en muchos casos.

Regresando a la Decana Adriana Zapata, el señorazgo premió su lealtad e incondicionalidad, sea como Directora de Departamento o como Representante de la Secretaría General, y por lo que sabemos su tarea es atravesarse en gastos que no sean de los protegidos de la cúpula feudal en detrimento de muchos departamentos que no tienen un abultado presupuesto para desarrollar investigaciones y otras actividades.

Igualmente, como muestra de la crisis de la Facultad, Zapata es la promotora para que se invierta lo menos en actividades de investigaciones como asistencia a foros y congresos, insinuando que esas actividades están incluidas en el salario del investigador o promoviendo que los investigadores deban asumir importantes gastos para asistir a eventos en donde se representará la Universidad. Otra muestra de la angurria que enfrenta el Externado.

De la Facultad FIGRI

Si Derecho viene entrando en crisis, FIGRI está en etapa terminal. Se convirtió en una Facultad sin liderazgo y sin dirección. El señor Roberto Hinestrosa, decano por horas en 33 años, no ha asumido en propiedad su dirección, delegando en otros, la mayoría de un grupúsculo de yes-men (women) que entran y salen del llavero a capricho, no solo de él sino de su prima, Clara Inés Rey, sus principales funciones. 

En los últimos 15 años los docentes que venimos de diferentes facultades hemos visto el estancamiento de los programas de pregrado y en esta década observamos con pasmosa tristeza como este par de primos voltearon la mirada ante la realidad que los arroya y sin ninguna reacción lógica convirtieron a la Facultad en la burla de toda la Universidad.

Ante todo, los estudiantes se quejan más que en otras facultades porque no se cumplen con las ofertas que se les hicieron cuando decidieron ingresar a la Universidad. Les cuesta trabajo procesar una mezcla incoherente entre finanzas, la gestión pública y las relaciones internacionales. Los de finanzas, que al final son el grupo privilegiado, pues tienen mejor salida laboral, no entienden como pierden el tiempo en materias que no aportan ningún soporte académico a su laboral profesional, mientras que sienten que los dejaron a la deriva ante el cambio y las competencias mínimas en temas computacionales.

Los de Gobierno, que entran huyendo de las matemáticas, se enfrentan a no tener fundamentos sólidos en lo cuantitativo y no pueden acceder a muchos cargos donde la gestión de las finanzas públicas es una necesidad. Se duelen que en este caso están a la deriva porque no hay una gestión, tipo bolsa de empleo, donde la Facultad los presente a entidades donde puedan asumir sus prácticas profesionales y engancharlos de manera definitiva.

La ineficiencia de esta rosca, condicionada por los primos Hinestrosa Rey, configuró un equipo directivo en pregrado que no tiene la capacidad de cuestionar al Decano en sus decisiones, que son tomadas por sus cambios ciclotímicos. Coordinadores que se amarran al puesto sin asumir una responsabilidad política por la crisis de la Facultad y donde los estudiantes hemos recibido presiones, en muchos casos indebidas, para aligerar los contenidos y las evaluaciones.

Señores como Juan Pablo Mejía, Mario Gallego o Rafael Piñeros, entre los que tienen mayor acceso a estudiantes, tienen que asumir la responsabilidad por la ineptitud de sus decisiones al generar grupos de docentes (amigos) que cuentan con el respaldo de la dirección de la rosca, sin tener las suficientes competencias.

En paralelo, muestran no tener la capacidad de reacción y de entender las demandas que los nuevos estudiantes generan. No obstante, la protección que ha asumido la señora Rey sobre estos ineptos funcionarios es uno de los principales agravantes para que las inscripciones hayan decaído de manera dramática en los últimos 5 a 7 años, sin que asumieran ninguna decisión estratégica.

A cambio, esta señora directora se ha dedicado a decir en esos círculos cercanos que es en el área de posgrados donde no se han puesto la camiseta de la Facultad, con la falsa excusa (para no asumir su propia responsabilidad) que la tendencia del mercado es el crecimiento de posgrados y la educación continuada.

Este grupúsculo de coordinadores nombrados lo antecede una fama de prepotencia y mal trato a los estudiantes, incluyendo denuncias graves por parte de alumnas mujeres que sabemos han recurrido al conducto regular para sus quejas y ante la denegación total de respuestas, sienten temor de asumir otro tipo de denuncias, reconociendo en ese círculo (directivo) existe una protección especial. A este grupo, se añade el nuevo capricho del Decano de estructurar unas escuelas por área de conocimiento dirigidas por otra rosca y rayando en el nepotismo.

¿Estos directores quiénes son? ¿Quién es Paula Ruíz? ¿Quién es Germán Forero? ¿Quién es Maite Mariño o Paola Mantilla? Seguramente son docentes con algún mérito para la docencia e investigación, pero jamás llegarán al nivel con el que quiso justificar el Decano (en la reunión de lanzamiento) comparándolos con la Escuela de Gobierno de los Andes. Los académicos de dicha reconocida escuela son expertos en la integración de conocimientos multidisciplinarios y están dirigidos por personas de renombre, como el Doctor Caballero Argaez o la Doctora Zuleta. Pero en el Externado, el único mérito de estos directores de FIGRI, es pertenecer al llavero de la decanatura. Cabe aclarar que el nepotismo se refleja en la docente Ruíz, esposa del coordinador Piñeros; y en la Doctora Mantilla, esposa del Doctor Lucas Gómez, antiguo director de internacionalización y amigo personal del Re(y)ctor.

Estas escuelas generan una mayor confusión que se traduce en menos interesados porque lo único que se observa es un sancocho sin ninguna fortaleza real, sin ningún valor agregado y un canibalismo entre las diferentes áreas de la Facultad, toda vez que a varios de nosotros nos han solicitado estructurar cursos de extensión donde extrañamente unos son para escuelas y otros son para las coordinaciones de posgrados. Esta confusión se aumenta porque la Escuela de Arte y Lenguas deforma lo que debería ser una misión académica enfocada como, hoy por hoy, lo puede hacer una escuela de negocios, de leyes o de economía. No sin anotar la ola del coaching estimulada por la señora Rey y que le está reduciendo la rigurosidad académica con que los docentes intentábamos formar al alumnado que hoy solo quiere ser evaluado desde lo que los hace “felices”.

Algunos docentes de este grupo Libertario hemos dictado o dictamos en posgrados de FIGRI y a diferencia de la inoperancia de los coordinadores de pregado, observamos una disposición diferente en sus pares de especializaciones y maestrías, al igual que sus asistentes. En la mayoría de los casos existe una disposición de servicio y de mantener unos mínimos de calidad aceptables.

De otra parte, al igual que la Universidad, esta Facultad carece de un aparato de promoción que nos haga visibles y hemos sido los docentes los que, a manera de retribución, participamos en eventos y foros para promocionar en lo posible una Facultad cada vez más se oculta en un mar de competencia y que solo los posgrados, ligados a lo público, logran resultados satisfactorios pues tienen un mercado cautivo debido a lo económico de sus matrículas y que en porcentajes muy altos están subsidiados por las entidades de orden nacional, departamental o municipal, entre otras, donde su único objetivo es obtener remuneraciones más altas por obtener el título de posgrado, sea como funcionarios, o para asesorías o consultorías donde los contratos de lejos pagan los costos del posgrado.

Es triste que estos coordinadores deban ser juzgados por los malos resultados que son causados por una crisis generalizada del sector. Algunos de nosotros, quienes estas líneas escribimos, hemos sentido los recortes en otras instituciones donde padecen una reducción similar o más profunda. Para muchos de los egresados o estudiantes, la Facultad no tiene un plan de visibilidad y promoción, pues según ellos el “voz a voz” que realizan jamás genera un rechazo de contenidos, pero si es notoria la falta de una promoción técnica y atractiva de los programas que expongan lo que nosotros como docentes aportamos a estos, que de lejos, son de una calidad superior frente a la feroz competencia.  

Esta falta de promoción es consecuencia única y refutable de la inoperancia y ausencia de un Decano que no aporta ningún valor adicional a la Facultad, de una Directora Administrativa que en reuniones de docentes desconoce los mínimos supuestos y principios de actividad docente y aún más de los contenidos que tienen cada uno de los programas. Para disimular su incompetencia y poca capacidad de análisis, se apoya en sus áulicos coordinadores para mostrar algún tipo de actividad laboral, pero que en su integridad ese grupo directivo debería asumir la responsabilidad política que hoy hace en los corrillos de toda la Universidad FIGRI sea motivo de burlas y preocupaciones. En otra entidad de cualquier orden, el lugar de amenazar con recortes y cambios de contrato, como ya algunos nos lo han insinuado y en lugar de atornillarse a un pasado de ser la Facultad más élite de la Universidad, debería asumir la dignidad de poner su cargo a disposición del Re(y)ctor.

No entramos a cuestionar el centro de investigaciones, pues como docentes externos desconocemos la operación de éste, pero sí nos atrevemos a concluir que más allá de una segunda rosca, conocemos varios que allí laboran con dedicación y entrega por su Facultad y sus estudiantes, manteniendo la dignidad de no dejarse absorber por la prepotencia que exige estar vinculado a la rosca institucional.

De la masacre laboral

Por temas de tiempo y espacio no entraremos en profundizar en otras facultades que por ser más pequeñas o al ser mejor manejadas no requieren un comentario a forma de diatriba.

No obstante, a la anterior de todas las facultades y áreas administrativas nos encontramos el pasado mes de noviembre con un nerviosismo en funcionarios de niveles operativos que llama la atención.

En los pasillos de la Universidad se viene sintiendo que la crisis de las matrículas va a conllevar a un despido masivo de funcionarios y docentes, aprovechándose del vencimiento de los contratos con lo cual ante ninguna instancia de vigilancia y control se vería que pueden estar despidiendo personas de casi todos los niveles operativos y administrativos de las diferentes facultades, y en especial de aquellos que no están protegidos por un directivo o rosca interna de cada Facultad.

Una asistente de mucha experiencia, temerosa por lo que se viene comentando, nos decía que son los niveles más bajos los que van a pagar los platos más rotos por la incompetencia de las directivas y que la angurria llega a tal nivel que la universidad más rica del país dejará sin puesto a decenas de personas para que las utilidades de sus inversiones no deban tocarlas. 

Cuánta razón tiene esta mujer. El Externado se convirtió en una Universidad angurriosa que no capacita a sus funcionarios ni a sus docentes. ¿Dónde están los cursos en inteligencia artificial para cumplir con la decisión de la Re(y)ctoria? ¿Hay un acceso más económico para que funcionarios operativos puedan estudiar a bajo costo y no deban salir a buscar en otro lugar su formación? Reiteramos, el Externado es una Universidad angurriosa que demuestra que un funcionario de bajo ingreso salarial tendrá que esperar hasta 10 o 15 años para poder pagarse un programa con un descuento arriba del 50%, cuando quizá ya su edad no sea funcional para dicho estudio y la única esperanza (que para muchos pudo terminar en noviembre del año pasado) es que algunos de sus hijos quiera estudiar en el Externado con un descuento aceptable.

Es claro que hoy a la Universidad tampoco le interesa la sostenibilidad ni el cambio climático, pues construyó unos edificios que son tan “inteligentes” que ni siquiera fueron capaces de hacer un manejo sostenible de sus propios desechos, que no cuentan con una generación limpia de energía, etc.; lo cierto que es si hubieran hecho estas construcciones con un mínimo de sentido común se habían ahorrado  costos que hoy, quizá, evitarían la masacre laboral anunciada en cada Facultad o departamento.

Así mismo, un docente reflexiona después de informarse y asombrarse por el nivel de activos de la Universidad, diciendo que ya entendía por qué el círculo de poder no desea abandonarlo pues es claro que con $3,2 billones en activos hay un botín muy grande. En el peor de los casos, el 0,1% de esta jugosa cantidad le quedará al  Re(y)ctor como a los Hinestrosa, al Consejo Directivo y a algunos otros directores (incluyendo al pervertido), que al tener en cuenta los 22 años que han estado en la institución y sumar los que vienen, podrán vivir tranquilos el resto de sus vidas.

El mayor temor percibido está en FIGRI y no logramos entender que el actual Concejal Roberto Hinestrosa, que ha defendido a la élite bogotana para evitar la intervención de un parque por parte de la Alcaldía, no asuma su responsabilidad en la debacle de la Facultad y se convierta en el verdugo sobre docentes, funcionarios y muy especialmente asistentes y secretarias que hoy temen que su futuro laboral no esté en el Externado.

De lo anterior, a la nueva Directora de RRHH, que más parece que seguirá siendo un área de contratación laboral, por tanto en gracia de discusión dejamos la siguiente pregunta: ¿Cuántos funcionarios tuvieron una desdichada Navidad? 

Del epilogo

Este grupo Libertario escribe con el temor de las represarías, pues no pertenecemos al círculo de intocables de la oposición que pueden a través de una publicación virtual expresarse sin notorios mecanismos de espionaje por parte del régimen, los cuales vivimos recién iniciamos nuestra actividad en el año 2018.

Lo anterior fue el motivo por el cual entramos en una pausa esperando que en la Asamblea de Docentes tuviera éxito, algo que realmente el régimen feudal supo llevarlo a un accionar cansino, sin interés para una inmensa mayoría de los docentes.

Dicha publicación opositora, EL RADICAL, era una esperanza para conocer y perfilar un accionar de los docentes, sin embargo, al igual que la Asamblea, entro en una fase inoperante y decidió invitar a columnistas como la señora Nany Pardo haciendo una apología a la intolerancia y el dogmatismo político que no representa al espíritu libertario. Y el año anterior terminó haciendo eco a una galería de egos, en la que decidieron ya no seguir en la tarea crítica sino promover sus columnas más relevantes, que solo generan más cansancio entre los que deseamos un cambio. Así no se mantiene esta lucha que está a pocos días de generar el despido de muchas personas por la negligencia de un Re(y)ctor, de la Secretaría General (o Gerente General) y del Director Financiero que más parece es quien dirige la Universidad.

En estos momentos de despertar social que vive el país, la Universidad Externado no puede ser un tronco dogmático, atravesado en las vías del pensamiento de avanzada y libertario. Es momento que quienes lideran dejen de regodiarse entre $3,2 millones y reconocer que no están aportando ningún valor a la comunidad externadista y de paso a la sociedad, que solo muestra criterios económicos de acumulación de rentabilidad mezquina, mientras esa sociedad, que grita equidad, necesita un faro que invierta de sus recursos en el desarrollo de tecnología y que haga del Derecho una profesión con capacidad superior en lo analítico y preventivo.

Señor Re(y)ctor, usted pidió sacrificio al principio del año 2019 al no aumentar salarios, rompiendo con la tradición que el Doctor Fernando Hinestrosa jamás traicionó asumiendo un aumento que superaba de manera sostenible el frío indicador del IPC; ahora no puede ser usted tan verdugo de la labor de muchos funcionarios y docentes que con entrega y amor por la institución (recordando que en su mayoría son externadistas) han intentado mantener la calidad y pertinencia, pero que a cambio no se recibe de manera clara ni de democrática, la estabilidad laboral, las herramientas ni la capacitación que generen la capacidad y eficiencia de retornar a la senda del crecimiento. La angurria no es el objetivo de una entidad sin ánimo de lucro y menos con el objeto social de la educación. 

En este largo periodo de tinieblas requiere la altura de dirigentes que nos regresen a la luz. Es el momento de pasar del oscurantismo feudal a un esplendor de una ilustración externadista que ubique la Universidad en estos momentos de cambio social y académico, como aquel faro de libertad de 1.886.

Adenda

Que el pensamiento de vivir en la incertidumbre del señor Re(y)ctor no se traslade al Externado. Abogamos por generar políticas en datos y en hechos ciertos. Y solo se observa incoherencia al defender vivir en la incertidumbre, el haberse atornillado al cargo sin competencia democrática, ni exposición de ideas y menos participación democrática. El Externado no es una finca donde se impone el pensamiento del dueño, al contrario su grandeza es que no pertenece a nadie, sino así misma gracias a su comunidad libertaria, seria y comprometida.

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