Ausencia de Estatuto Docente en el Externado

Ausencia de Estatuto Docente en el Externado

La ausencia de este documento pareciera ser la causa de la “renuncia” de muchos profesores, como la del reconocido Carlos Bernal.

Por: Juan Simón Vásquez.
Ex Representante de Estudiantes ante el Consejo Directivo de la Universidad Externado de Colombia.

No es novedoso para la comunidad universitaria decir adiós a los profesores, de hecho y con la ayuda del tiempo, se ha tornado común ver partir a docentes de excepcionales condiciones. En efecto, la Universidad Externado a lo largo del tiempo y bajo el yugo de sus diferentes rectores, se ha transformado en un jardín de bonsáis a partir del cual, nadie puede crecer más que la cabeza de la institución, el Rector.

De esta manera, puede notarse como su esquema docente, desde antaño, ha consistido en la existencia de un Rector que se torna patriarca de bonsáis y que cuenta con el apoyo de un conjunto o club de aduladores que lo sostienen en el poder y que lo llevan a la cúspide en busca de relevancia nacional bajo una supuesta legitimidad académica. Como respuesta a esta labor, este patriarca procede a distribuir en los diferentes espacios de la burocracia política y judicial a sus alfiles, quienes le deben fidelidad, o eso espera él.

Juan Simón Vásquez, Ex Representante de Estudiantes ante el Consejo Directivo de la Universidad Externado de Colombia.

Aspectos como el descrito, cobran vital importancia, especialmente cuando un bonsái pretende desafiar u opacar al patriarca del jardín, situación que no tiene mayor grado de complejidad en la actualidad.

Hoy nos convoca una duda visceral, como quiera que uno de los docentes más cercanos al Rector y al claustro universitario, como lo es Carlos Bernal Pulido, ha optado por abandonar las aulas de la institución. No es una renuncia cualquiera, ni mucho menos, aislada. Alguna diferencia tuvo que suscitar en la intolerante clase dirigente de la Universidad, pues no respaldarla es percibido como un acto de desobediencia. Bajo esta línea decenas de profesores han “renunciado” después de fuertes diferencias con el Rector de turno.

Independientemente a las razones que convocan la partida de Carlos Bernal, lo cierto es que la Universidad no es la misma a partir de la posesión de la Secretaria General. Esta destacada metamorfosis que ha sufrido la Casa de Estudios es promotora de intolerancia generalizada para quienes con nostalgia recuerdan una institución con visos de libertad.

Esa metamorfosis debe llevar a un estudio crítico de lo que se está haciendo mal. Esto implica mirar hacia adentro con una premisa de valoración objetiva de circunstancias, de suerte que el sesgo es el arma de autodestrucción más grande que existe. La administración actual no solo es sesgada, tampoco admite contrariedad y cuando pretende parecer objetiva requiere de conceptos de aduladores a sueldo.

La partida de Carlos Bernal no es una simple casualidad, hay que recordar que la administración de la Universidad espera de sus docentes lealtad como académicos, pero también como servidores públicos, pues debemos recordar que la silla del magistrado Bernal tuvo lugar con ocasión de acuerdos privados entre el Presidente Santos y Juan Carlos Henao, quien probablemente esperaba considerar al magistrado y docente como un alfil suyo en la Corte Constitucional.

Carlos Bernal abandona las aulas del Externado ¿Por qué? o ¿Por quién? Son interrogantes que despliegan todo tipo de dudas, pues la cercanía entre él y el Rector fue estrecha. Pero más importante aún es conocer ¿Qué profesores están pensando o han pensado en tomar la misma decisión? Pues como es vox populi hay muchos docentes inconformes con el sistema actual, que silenciosos esperan una oportunidad de abandonar las aulas del claustro.

Situaciones como la actual demandan urgente la implementación de un Estatuto Docente que sustituya el régimen clientelar existente en la Universidad. El Consejo Directivo, incapaz de actuar, continúa escribiendo un capítulo lamentable en los anales del Externado cuyo título será: Época de Penuria, pues su rol en la institución ha consistido en ocupar mesas principales en eventos y asientos preferenciales en entierros.

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